Mucho se ha escrito, hablado, especulado e imaginado, acerca de un personaje clave en el devenir de la conquista de
México. Malinche, la interprete de Cortes frente a los indígenas que hablaban Náhuatl. Tan profunda huella ha dejado
en México este personaje histórico que incluso existe una palabra de uso común que ha derivado de su nombre,
Malinchismo que significa el comportamiento de alguien frente a lo extranjero, prefiriendo éste que al producto
nacional.
Denostada, denigrada e incomprendida, parece que su figura tiende últimamente a ser reinterpretada. Y para contribuir a ello, la gran escritora Mexicana, Laura Esquivel, ha escrito su última novela.
Tanto Esquivel, como los historiadores, tienden a ver y comprender el comportamiento de Malinche de una manera distinta de la tradicional. Y para ello, como todo lo relacionado con los hechos prehispánicos, hay que entender el contexto original en que se da la historia. Sin esa ayuda, evidentemente, teñido por los usos y abusos de la moral actual, simplemente deberíamos de tildar de demoníaco, absurdo, inmoral e incomprensible, cualquier acto que se daba en aquella época.
Laura Esquivel, plantea dos temas dignos de merecer reflexión. Uno es el que los historiadores han planteado últimamente, para comprender la actitud de Malinche de ayudar a los Españoles en la conquista de México. Sin duda, ella y su pueblo eran explotados por el Imperio Azteca. Laura Esquivel se centra en su repulsión hacia los sacrificios, tema del que los Españoles siempre renegaron y predicaron en su contra. Además, su condición de esclava, no ayudaría en demasía a amar a los caciques que designaban su futuro sin tenerla a ella en cuenta. ¿Acaso la moral de aquellos personajes que predicaban la bondad y el no sacrificio, no era mejor futuro para ella y su pueblo?.
Pero Esquivel reflexiona sobre otro tema interesante. Su labor principal durante la conquista fue el de interprete. Tenia la gran responsabilidad de trasladar conceptos confrontados entre dos culturas que se situaban en los polos filosófica y culturalmente. ¿Acaso ella no influyo en algo en el devenir de los acontecimientos al dar una interpretación en sus traducciones consciente o inconscientemente?. Quizás añadía palabras no dichas ni por uno ni por otro. Quizás sabia más de diplomacia que nadie.
En definitiva, una novela, corta y amena que nos hace reflexionar sobre algunos de los episodios más escondidos y menos estudiados de la conquista de México.
Valoración: 3 sobre 5
Denostada, denigrada e incomprendida, parece que su figura tiende últimamente a ser reinterpretada. Y para contribuir a ello, la gran escritora Mexicana, Laura Esquivel, ha escrito su última novela.
Tanto Esquivel, como los historiadores, tienden a ver y comprender el comportamiento de Malinche de una manera distinta de la tradicional. Y para ello, como todo lo relacionado con los hechos prehispánicos, hay que entender el contexto original en que se da la historia. Sin esa ayuda, evidentemente, teñido por los usos y abusos de la moral actual, simplemente deberíamos de tildar de demoníaco, absurdo, inmoral e incomprensible, cualquier acto que se daba en aquella época.
Laura Esquivel, plantea dos temas dignos de merecer reflexión. Uno es el que los historiadores han planteado últimamente, para comprender la actitud de Malinche de ayudar a los Españoles en la conquista de México. Sin duda, ella y su pueblo eran explotados por el Imperio Azteca. Laura Esquivel se centra en su repulsión hacia los sacrificios, tema del que los Españoles siempre renegaron y predicaron en su contra. Además, su condición de esclava, no ayudaría en demasía a amar a los caciques que designaban su futuro sin tenerla a ella en cuenta. ¿Acaso la moral de aquellos personajes que predicaban la bondad y el no sacrificio, no era mejor futuro para ella y su pueblo?.
Pero Esquivel reflexiona sobre otro tema interesante. Su labor principal durante la conquista fue el de interprete. Tenia la gran responsabilidad de trasladar conceptos confrontados entre dos culturas que se situaban en los polos filosófica y culturalmente. ¿Acaso ella no influyo en algo en el devenir de los acontecimientos al dar una interpretación en sus traducciones consciente o inconscientemente?. Quizás añadía palabras no dichas ni por uno ni por otro. Quizás sabia más de diplomacia que nadie.
En definitiva, una novela, corta y amena que nos hace reflexionar sobre algunos de los episodios más escondidos y menos estudiados de la conquista de México.
Valoración: 3 sobre 5
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