Introducción
En un mundo, donde las fuerzas de la naturaleza eran divinizadas. En un mundo, donde dichas fuerzas dan la vida y la muerte. En un mundo donde la naturaleza expone simultáneamente, la bondad de la vida y a su vez la tragedia de la muerte. En un mundo, donde huracanes, terremotos, volcanes e inundaciones, rugen con fuerza, demostrando a sus habitantes, que nada puede escapar al capricho divino de los Dioses.
En un mundo así, vivían los habitantes de Mesoamérica y del resto de la América prehispánica, según su visión cosmogónica del universo. Por lo tanto, no es extraño que cualquier elemento de su vida que afectara en algo a su existencia, tuviera su representación en esa visión cosmogónica del universo y la vida. Y por tanto, que tuviera su contraparte en el arte, que no deja de ser la representación en la tierra, de aquello que pasaba en el universo.
Vista General de la Sala de Introducción a la Exposición
La evolución cultural del hombre occidental, lo llevó a pensar que era el centro del universo, y que los animales, o que incluso los indígenas recién conquistados en América, no tenían ni siquiera alma. Por tanto para él, el animal, así, en el término más peyorativo posible, no era más que un fin para el hombre. Por el contrario, el hombre mesoamericano, sabia que su presencia en el universo, aunque importante, no lo era más que la de otros animales, o que incluso, algunos de ellos, merecían un lugar y una veneración especial, pues eran transfiguraciones de los dioses.
¿Por qué si no, las aves podían volar?. ¿Por qué si no, los felinos tenían la capacidad de la visión nocturna y de una agilidad y fuerza descomunal?. Para el hombre prehispánico, el animal, tenía muchos poderes que el hombre no podía ni soñar poseer, a no ser, claro está, que se comunicará directamente con los dioses (gracias a sustancias psicotrópicas). Y únicamente en ese trance divino, el hombre podía convertirse en jaguar, o en águila, o en quetzal. Pero los animales, ya poseían esas capacidades innatas. Por ello, pensaron, estaban en contacto directo con los dioses.
Detalle de la Sala de Introducción a la Exposición
Pero incluso, los animales que no fueron venerados, incluso las piedras o las plantas, para el hombre prehispánico, se presentaban ante sí con una voluntad, con un fin. Si existían era para llevar a cabo algún cometido. Todo tenía un espíritu, una finalidad, una razón de ser.
La exposición “Aves y Felinos” muestra la estrecha relación que el hombre prehispánico (ya sea el que habitó Mesoamérica, o el que habitó las tierras de Perú), tuvo con aves y felinos. Incluso esa estrecha relación se puede ver, no solamente con el habitante de América, si no con el de África, el de Oceanía y el de Asia, culturas que no tuvieron relaciones culturales entre ellas durante años, pero que desarrollaron, en este y otros ámbitos, concepciones fundamentalmente iguales.
Aprovechando el hilo conductor de la exposición, haremos un repaso por la visión prehispánica de las aves y los felinos, con piezas de la exposición, así como con piezas pertenecientes al legado universal de las grandes civilizaciones de América.
Ficha de la Exposición
Producción
Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona
Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona
Con la colaboración de:
Museo Barbier-Mueller de Ginebra (Suiza)
Asociación de Amigos del Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona
Dirección Artística
Jean Paul Barbier-Mueller
Concepto Expositivo
Jana Ansermet
Dirección Técnica
Anna Casas Gilberga
Coordinación Técnica
Raimon Ramis Juan
Realización
Relluc
Diseño Gráfico
Miu-maux comunicació
Documentación
Marta Canela
Cristina Casals
Mireia Ferrer
Audrey Jouany
Jordina Margarit
Fechas
Barcelona: Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona. Del 27 de Abril de 2005 al 29 de Enero de 2006.
En un mundo, donde las fuerzas de la naturaleza eran divinizadas. En un mundo, donde dichas fuerzas dan la vida y la muerte. En un mundo donde la naturaleza expone simultáneamente, la bondad de la vida y a su vez la tragedia de la muerte. En un mundo, donde huracanes, terremotos, volcanes e inundaciones, rugen con fuerza, demostrando a sus habitantes, que nada puede escapar al capricho divino de los Dioses.
En un mundo así, vivían los habitantes de Mesoamérica y del resto de la América prehispánica, según su visión cosmogónica del universo. Por lo tanto, no es extraño que cualquier elemento de su vida que afectara en algo a su existencia, tuviera su representación en esa visión cosmogónica del universo y la vida. Y por tanto, que tuviera su contraparte en el arte, que no deja de ser la representación en la tierra, de aquello que pasaba en el universo.
Vista General de la Sala de Introducción a la Exposición
La evolución cultural del hombre occidental, lo llevó a pensar que era el centro del universo, y que los animales, o que incluso los indígenas recién conquistados en América, no tenían ni siquiera alma. Por tanto para él, el animal, así, en el término más peyorativo posible, no era más que un fin para el hombre. Por el contrario, el hombre mesoamericano, sabia que su presencia en el universo, aunque importante, no lo era más que la de otros animales, o que incluso, algunos de ellos, merecían un lugar y una veneración especial, pues eran transfiguraciones de los dioses.
¿Por qué si no, las aves podían volar?. ¿Por qué si no, los felinos tenían la capacidad de la visión nocturna y de una agilidad y fuerza descomunal?. Para el hombre prehispánico, el animal, tenía muchos poderes que el hombre no podía ni soñar poseer, a no ser, claro está, que se comunicará directamente con los dioses (gracias a sustancias psicotrópicas). Y únicamente en ese trance divino, el hombre podía convertirse en jaguar, o en águila, o en quetzal. Pero los animales, ya poseían esas capacidades innatas. Por ello, pensaron, estaban en contacto directo con los dioses.
Detalle de la Sala de Introducción a la Exposición
Pero incluso, los animales que no fueron venerados, incluso las piedras o las plantas, para el hombre prehispánico, se presentaban ante sí con una voluntad, con un fin. Si existían era para llevar a cabo algún cometido. Todo tenía un espíritu, una finalidad, una razón de ser.
La exposición “Aves y Felinos” muestra la estrecha relación que el hombre prehispánico (ya sea el que habitó Mesoamérica, o el que habitó las tierras de Perú), tuvo con aves y felinos. Incluso esa estrecha relación se puede ver, no solamente con el habitante de América, si no con el de África, el de Oceanía y el de Asia, culturas que no tuvieron relaciones culturales entre ellas durante años, pero que desarrollaron, en este y otros ámbitos, concepciones fundamentalmente iguales.
Aprovechando el hilo conductor de la exposición, haremos un repaso por la visión prehispánica de las aves y los felinos, con piezas de la exposición, así como con piezas pertenecientes al legado universal de las grandes civilizaciones de América.
Ficha de la Exposición
Producción
Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona
Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona
Con la colaboración de:
Museo Barbier-Mueller de Ginebra (Suiza)
Asociación de Amigos del Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona
Dirección Artística
Jean Paul Barbier-Mueller
Concepto Expositivo
Jana Ansermet
Dirección Técnica
Anna Casas Gilberga
Coordinación Técnica
Raimon Ramis Juan
Realización
Relluc
Diseño Gráfico
Miu-maux comunicació
Documentación
Marta Canela
Cristina Casals
Mireia Ferrer
Audrey Jouany
Jordina Margarit
Fechas
Barcelona: Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona. Del 27 de Abril de 2005 al 29 de Enero de 2006.
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