Las Aves
Las aves, eran por una parte alimento del hombre prehispánico, y por otra, animal mitificado y deificado. En Mesoamérica, además, algunas aves fueron transformadas en mascotas, como los guacamayos o lo loros.
Las plumas, esa magnífica exaltación de color y vida que poseen ciertas aves, fascinó al habitante de Mesoamérica y la posesión de prendas o adornos elaborados con plumas de quetzal, era un símbolo de poder y ostentación. El arte plumario servía tanto para confeccionar prendas que distinguían a las clases dominantes, como pare vestir a las representaciones de los dioses. El ave vuela y está más cercano a los dioses que los humanos, y por ello, estaba relacionado directamente con el poder y la sacralidad.
Las culturas que habitaron la cuenca de México durante el Preclásico, se asentaron en las orillas del gran lago que preside el centro de México. Es por ello que los animales que habitaban en aquel lugar, tenían una importancia vital para sus habitantes, pues eran parte de su alimentación, y dependían en gran medida de ellos para su subsistencia. Esta vasija en forma de pato se encontró en Tlatilco, uno de los lugares más importantes del Periodo Preclásico en la cuenca de México. Está elaborada en arcilla y se exhibe en la Sala del Preclásico del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.
El águila, para el hombre mesoamericano, representaba a un animal en contacto con la divinidad. Era capaz de elevarse más allá de las nubes, y de acercarse e incluso eclipsar al sol. Además, su plumaje dorado provocó que fuese considerada la encarnación del fuego y el sol. Todo en el águila hacia recordar al astro solar. Incluso su caída en picado en busca de una presa, recordaba al sol en su trayectoria descendente al ocaso.
Su fuerza descomunal, su vida nocturna y la manera en que descarna a sus víctimas, hizo que los Aztecas se identificaran con ella, debido a su carácter guerrero. De hecho, el dios patrono de los Aztecas, Huitzilopochtli, era considerado una advocación del sol, y por consiguiente, ya que el águila era su evocación, Huitzilopochtli estaba también representado en el águila.
El águila está muy relacionada con la historia mítica de los Aztecas. En el año 2-Casa (año 1325 de nuestra era), llegaban a un islote infectado de serpientes. En ese islote vieron la señal que su dio patrono a través de su sacerdote Tenochtli, les había comunicado para reconocer su tierra prometida: un águila sobre un nopal devorando una serpiente. Con esta imagen, se funda México-Tenochtitlan (aunque recientes investigaciones, identifican a este animal, el cuauhtli prehispánico en realidad con el quebratahuesos y no con el águila).
Esta reproducción en madera del Códice Mendoza que se muestra en el Museo de la Ciudad de México, muestra los cuatro barrios de la ciudad, y en el centro la visión de los Mexicas del águila sobre el nopal.
Las aves en Perú
Esta es una de las piezas del arte Mochica exhibida en la exposición “Perú: Indígena y Virreinal”. Se trata de unas cuentas de collar con forma de cabeza de Búho. Procede del Museo Tumbas Reales de Sipán, Lambayeque, en Perú. En 1987 se descubrieron las tumbas reales de Sipán, en un lugar donde se hallaban tres pirámides, y donde en el interior de una de ellas se hallaron las tumbas de los personajes que gobernaron el lugar. Esta pieza pertenece al ajuar funerario de esas tumbas. En su día estas cuentas formaron parte de un collar. El búho se asociaba a los rituales nocturnos y lunares, era guardián de la muerte y del reino del más allá.
Las aves y las órdenes militares Aztecas
La importancia del águila entre los Aztecas era tal, que la orden más famosa de guerreros, era precisamente la de los Guerreros Águilas. Esta impresionante figura de cerámica y estuco, fue encontrada en la Casa de las Águilas, lugar donde solo podían acceder aquellos militares que habían alcanzado el máximo rango, situada a un lado del Templo Mayor de México-Tenochtitlan y cuyo uso era el de la realización de oraciones y autosacrificios. Aunque se pensó que representaba a uno de los integrantes de la orden, actualmente se tiende a pensar que representa al sol en su trayectoria hacia el ocaso. A Caballero Águila durante gran parte del tiempo en que existío el Imperio Azteca, podía llegar cualquiera que demostrara su valentía en combate y que al menos capturara cuatro prisioneros. Si la persona conseguía estos prisioneros, alcanzaba un estatus social tan importante que podía recibir una parte del tributo de los pueblos sometidos. Solo unos pocos de estos soldados, eran elegidos para entrar en las órdenes de los Caballeros Águilas o los Caballeros Jaguar.
Las aves, eran por una parte alimento del hombre prehispánico, y por otra, animal mitificado y deificado. En Mesoamérica, además, algunas aves fueron transformadas en mascotas, como los guacamayos o lo loros.
Las plumas, esa magnífica exaltación de color y vida que poseen ciertas aves, fascinó al habitante de Mesoamérica y la posesión de prendas o adornos elaborados con plumas de quetzal, era un símbolo de poder y ostentación. El arte plumario servía tanto para confeccionar prendas que distinguían a las clases dominantes, como pare vestir a las representaciones de los dioses. El ave vuela y está más cercano a los dioses que los humanos, y por ello, estaba relacionado directamente con el poder y la sacralidad.
Las culturas que habitaron la cuenca de México durante el Preclásico, se asentaron en las orillas del gran lago que preside el centro de México. Es por ello que los animales que habitaban en aquel lugar, tenían una importancia vital para sus habitantes, pues eran parte de su alimentación, y dependían en gran medida de ellos para su subsistencia. Esta vasija en forma de pato se encontró en Tlatilco, uno de los lugares más importantes del Periodo Preclásico en la cuenca de México. Está elaborada en arcilla y se exhibe en la Sala del Preclásico del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.
El águila, para el hombre mesoamericano, representaba a un animal en contacto con la divinidad. Era capaz de elevarse más allá de las nubes, y de acercarse e incluso eclipsar al sol. Además, su plumaje dorado provocó que fuese considerada la encarnación del fuego y el sol. Todo en el águila hacia recordar al astro solar. Incluso su caída en picado en busca de una presa, recordaba al sol en su trayectoria descendente al ocaso.
Su fuerza descomunal, su vida nocturna y la manera en que descarna a sus víctimas, hizo que los Aztecas se identificaran con ella, debido a su carácter guerrero. De hecho, el dios patrono de los Aztecas, Huitzilopochtli, era considerado una advocación del sol, y por consiguiente, ya que el águila era su evocación, Huitzilopochtli estaba también representado en el águila.
El águila está muy relacionada con la historia mítica de los Aztecas. En el año 2-Casa (año 1325 de nuestra era), llegaban a un islote infectado de serpientes. En ese islote vieron la señal que su dio patrono a través de su sacerdote Tenochtli, les había comunicado para reconocer su tierra prometida: un águila sobre un nopal devorando una serpiente. Con esta imagen, se funda México-Tenochtitlan (aunque recientes investigaciones, identifican a este animal, el cuauhtli prehispánico en realidad con el quebratahuesos y no con el águila).
Esta reproducción en madera del Códice Mendoza que se muestra en el Museo de la Ciudad de México, muestra los cuatro barrios de la ciudad, y en el centro la visión de los Mexicas del águila sobre el nopal.
Las aves en Perú
Esta es una de las piezas del arte Mochica exhibida en la exposición “Perú: Indígena y Virreinal”. Se trata de unas cuentas de collar con forma de cabeza de Búho. Procede del Museo Tumbas Reales de Sipán, Lambayeque, en Perú. En 1987 se descubrieron las tumbas reales de Sipán, en un lugar donde se hallaban tres pirámides, y donde en el interior de una de ellas se hallaron las tumbas de los personajes que gobernaron el lugar. Esta pieza pertenece al ajuar funerario de esas tumbas. En su día estas cuentas formaron parte de un collar. El búho se asociaba a los rituales nocturnos y lunares, era guardián de la muerte y del reino del más allá.
Las aves y las órdenes militares Aztecas
La importancia del águila entre los Aztecas era tal, que la orden más famosa de guerreros, era precisamente la de los Guerreros Águilas. Esta impresionante figura de cerámica y estuco, fue encontrada en la Casa de las Águilas, lugar donde solo podían acceder aquellos militares que habían alcanzado el máximo rango, situada a un lado del Templo Mayor de México-Tenochtitlan y cuyo uso era el de la realización de oraciones y autosacrificios. Aunque se pensó que representaba a uno de los integrantes de la orden, actualmente se tiende a pensar que representa al sol en su trayectoria hacia el ocaso. A Caballero Águila durante gran parte del tiempo en que existío el Imperio Azteca, podía llegar cualquiera que demostrara su valentía en combate y que al menos capturara cuatro prisioneros. Si la persona conseguía estos prisioneros, alcanzaba un estatus social tan importante que podía recibir una parte del tributo de los pueblos sometidos. Solo unos pocos de estos soldados, eran elegidos para entrar en las órdenes de los Caballeros Águilas o los Caballeros Jaguar.
feed rss