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Los Felinos

Los sacerdotes del mundo prehispánico, y los chamanes del mundo post-conquista y del periodo formativo en Mesoamérica, tenían la habilidad de transformarse voluntariamente en jaguares, pumas o coyotes, eso sí, gracias a la ayuda de trances y/o mediante la ingesta de sustancias psicotrópicas. Pero el hecho de que la mayoría de ellos eligieran a los felinos para su transformación, hace entrever, la importancia que tenían estos animales en el mundo Mesoamericano.

El jaguar, es sin duda, la encarnación del lado maligno de la vida, y de los poderes sacralizados de la fuerza y la guerra. El jaguar, vive y actúa tanto de día como de noche, tiene una excelente visión nocturna y es un depredador sigiloso. Es poderosamente fuerte y tiene un tamaño sobrecogedor. La piel moteada del mismo, representaba el cielo nocturno lleno de estrellas. Además, los mitos lo identificaban como proveniente de otra era anterior, de otro sol, época en la cual fue el causante de la desaparición de los seres humanos (la primera o la segunda era, dependiendo del documento histórico que se consulte). Una de las ordenes guerreras más importantes entre los pueblos nahuas, fue la de los guerreros jaguar, los cuales llevaban un casco en forma de cabeza de jaguar y un traje que imitaba las manchas del felino, lo cual intimidaba al enemigo. El poderoso dios Tezcatlipoca, el alter ego de Quetzalcóatl, se transformaba en este animal. Ya desde tiempos de los Olmecas, el jaguar era un animal divinizado y su boca abierta representaba el paso al inframundo. Los Olmecas representaron una y otra vez de manera incansable, a hombres con rasgos felinos, como si quisieran representar que el hombre actual, el hombre que gobierna a su pueblo, es fruto de la unión de la raza humana y del jaguar.



Esta cabeza de felino de la cultura Mochica del Perú que se exhibe en la exposición “Aves y Felinos”, pone de manifiesto la importancia que se le dio a los felinos en todas las regiones de la América prehispánica. Los Mochicas divinizaron a estos felinos (ocelotes y pumas), desde los inicios de su cultura, simobilizando un símbolo de poder y fuerza.

Los Olmecas y los Felinos



Aunque la representación Olmeca mundialmente más famosa son sus colosales y enigmáticas cabezas, como la reproducción de la fotografía que se puede observar en la entrada al Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona, la manera casi obsesiva de representar al jaguar, tanto en solitario, como mezclándolo con rasgos humanos, hace suponer que el jaguar era un animal divinizado para esta cultura. Son innumerables las esculturas Olmecas, donde el hombre y el jaguar se confunden. ¿Representaba a un Dios o era un concepto religioso más profundo?. De hecho, una constante en toda Mesoamérica, e incluso algo que pervive después de la conquista Española, es el hecho de que los chamanes, eran capaces, en sus trances, de transformarse en jaguares. Quizás esa ideología religiosa, era la que se representaba ya en el arte Olmeca, esa incansable figura de hombre jaguar. El jaguar es al animal, que sin duda, por su ferocidad, aterrorizaba y maravillaba a los habitantes de Mesoamérica, e incluso hoy en día lo sigue haciendo entre los habitantes de las selvas de Chiapas. Debemos suponer, que muchos Olmecas, murieron a causa de los ataques sorpresas de estos impresionantes felinos, y que por ello, era algo omnipresente en su cultura y su cosmogonía. Sin duda, era el animal más peligroso al que se tenían que enfrentar (seguramente junto con la serpiente) al viajar por las selvas del país Olmeca. Miguel Covarrubias, propuso la teoría de que la representación del jaguar se transformo en la del Dios de la Lluvia Tláloc, que apareció después en Teotihuacan.

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