Científicos de la NASA miden la precisión de la llegada del equinoccio de Otoño en Chichén Itzá
Como cada año desde que se construyera la pirámide de Kukulcán, miles de visitantes se concentraron en Chichén Itzá, para contemplar el descenso de la serpiente y con ella, la llegada del equinoccio de Otoño. También hubo quien se reunió en Dzibilchatún, Uxmal y Zayil.
Kukulcán es el nombre dado por los mayas al dios tolteca Quetzaltcóalt o serpiente emplumada. Con la llegada del equinoccio de Otoño, se puede contemplar como un dibujo de una serpiente desciende por la pirámide construida en su honor, gracias a un juego de luces y sombras que idearon los mayas que habitaron este lugar, el cual tiene unas grandes similitudes con Tula, por lo cual se cree que sin duda, algunos de sus habitantes a la caída de la misma, recayeron en Chichén Itzá en el año 862 de nuestra era.
Cuando Kukulcán descendía por la pirámide, significaba que comenzaba el calendario de siembras para sus habitantes. En una sociedad tan dependiente de la agricultura como la maya y de hecho para todos los pueblos mesoamericanos, la mayoría de los ritos y fechas calendáricas giraban en torno a las tareas agrícolas que debían realizar para asegurar su subsistencia. Por ello no sorprende que la llegada del momento en que se debía realizar la siembra del maíz fuera calculada con precisión y realizada tal proeza de la arquitectura como la bajada del dios Kukulcán por su pirámide para anunciar a todos que el tiempo había llegado.
Pero además, este año, acogio unos visitantes de excepción, pues científicos de la NASA quisieron medir la precisión con la cual los mayas habían calculado la llegada del equinoccio de Otoño.
Kukulcán es el nombre dado por los mayas al dios tolteca Quetzaltcóalt o serpiente emplumada. Con la llegada del equinoccio de Otoño, se puede contemplar como un dibujo de una serpiente desciende por la pirámide construida en su honor, gracias a un juego de luces y sombras que idearon los mayas que habitaron este lugar, el cual tiene unas grandes similitudes con Tula, por lo cual se cree que sin duda, algunos de sus habitantes a la caída de la misma, recayeron en Chichén Itzá en el año 862 de nuestra era.
Cuando Kukulcán descendía por la pirámide, significaba que comenzaba el calendario de siembras para sus habitantes. En una sociedad tan dependiente de la agricultura como la maya y de hecho para todos los pueblos mesoamericanos, la mayoría de los ritos y fechas calendáricas giraban en torno a las tareas agrícolas que debían realizar para asegurar su subsistencia. Por ello no sorprende que la llegada del momento en que se debía realizar la siembra del maíz fuera calculada con precisión y realizada tal proeza de la arquitectura como la bajada del dios Kukulcán por su pirámide para anunciar a todos que el tiempo había llegado.
Pero además, este año, acogio unos visitantes de excepción, pues científicos de la NASA quisieron medir la precisión con la cual los mayas habían calculado la llegada del equinoccio de Otoño.
| publicado el 25 de Septiembre de 2004 texto: www.aztlanvirtual.com enlace permanente |
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