Nuevas investigaciones sobre los sacrificios humanos en Teotihuacan

Tras identificar la procedencia de los esqueletos hallados en la Pirámide de la Luna en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, ahora le toca el turno a los esqueletos hallados en el Templo de Quetzalcoatl.
Para ello se ha efectuado un estudio de isótopos a los restos de las 137 personas que fueron sacrificados en el interior y las cercanías del Templo de Quetzalcoatl de la Zona Arqueológica de Teotihuacan. Este estudio ha permitido determinar que estas personas fueron traídas de diversas regiones de Mesoamérica y que fueron sacrificadas entre los años 200 y 350 de nuestra era.
Ha sido el investigador Saburo Sugiyama quien informó de tal hecho durante la celebración el Seminario “Nuevas perspectivas sobre el sacrificio humano entre los Mexicas”. Las zonas de donde provenían estos individuos sacrificados son la Maya, el Altiplano Central, la Costa del Pacífico y del Golfo de México. Saburo Sugiyama comentó que: “A través de estos estudios con isótopos podemos determinar de donde eran originarias estas personas, así como conocer datos relativos a edades, sexo, y algunos padecimientos. En total se calcula que fueron más de 200 personas las que se enterraron en el Templo de Quetzalcoatl. Los individuos fueron encontrados en fosas en posición sedente y algunos acostados, pero la mayoría con la particularidad de encontrarse con las manos amarradas hacia atrás, por ello interpretamos que se trató de sacrificios humanos y que fueron enterrados al mismo tiempo. Los análisis por isótopos también se están aplicando a estos últimos esqueletos, y servirán para hacer comparaciones con los encontrados en el Templo de Quetzalcoatl”.
Saburo Sugiyama también precisó que no se ha determinado aún el motivo exacto por el cual se sacrificaron a estas personas: “Para ello habrá que analizar el contexto de los entierros colectivos, la distribución espacial de las tumbas y las diversas ofrendas asociadas”.
Para ello se ha efectuado un estudio de isótopos a los restos de las 137 personas que fueron sacrificados en el interior y las cercanías del Templo de Quetzalcoatl de la Zona Arqueológica de Teotihuacan. Este estudio ha permitido determinar que estas personas fueron traídas de diversas regiones de Mesoamérica y que fueron sacrificadas entre los años 200 y 350 de nuestra era.
Ha sido el investigador Saburo Sugiyama quien informó de tal hecho durante la celebración el Seminario “Nuevas perspectivas sobre el sacrificio humano entre los Mexicas”. Las zonas de donde provenían estos individuos sacrificados son la Maya, el Altiplano Central, la Costa del Pacífico y del Golfo de México. Saburo Sugiyama comentó que: “A través de estos estudios con isótopos podemos determinar de donde eran originarias estas personas, así como conocer datos relativos a edades, sexo, y algunos padecimientos. En total se calcula que fueron más de 200 personas las que se enterraron en el Templo de Quetzalcoatl. Los individuos fueron encontrados en fosas en posición sedente y algunos acostados, pero la mayoría con la particularidad de encontrarse con las manos amarradas hacia atrás, por ello interpretamos que se trató de sacrificios humanos y que fueron enterrados al mismo tiempo. Los análisis por isótopos también se están aplicando a estos últimos esqueletos, y servirán para hacer comparaciones con los encontrados en el Templo de Quetzalcoatl”.
Saburo Sugiyama también precisó que no se ha determinado aún el motivo exacto por el cual se sacrificaron a estas personas: “Para ello habrá que analizar el contexto de los entierros colectivos, la distribución espacial de las tumbas y las diversas ofrendas asociadas”.
| publicado el 29 de Septiembre de 2007 texto: www.aztlanvirtual.com e INAH fotografía: INAH enlace permanente |
22.9.07
Nuevas perspectivas sobre el sacrificio humano entre los Mexicas

Del 19 al 21 de Septiembre de 2007 se ha celebrado en el Museo del Templo Mayor de la Ciudad de México este importante Seminario que trata de actualizar los conocimientos que se disponen sobre los sacrificios humanos entre los Mexicas.
En una de esas jornadas, el arqueólogo Leonardo López Luján explico que en 30 años de excavaciones en la Zona Arqueológica del Templo Mayor únicamente se han hallado 127 restos humanos, por lo cual su conclusión es muy clara: los conquistadores Españoles exageraron sobre los sacrificios humanos.
Leonardo López Luján explicó en declaraciones a la agencia de noticias Notimex de México, que aunque son indudables las evidencias sobre las prácticas de sacrificios humanos: “Nunca vamos a llegar a los números exagerados por los conquistadores y los religiosos Españoles, que tenían una misión que era la de la conquista militar y religiosa. Tuvieron que exagerar esos datos pues en el Templo Mayor sólo hemos encontrado restos de 127 personas en todas las épocas, es muy probable que encontremos más pero nunca vamos a llegara los números exagerados por los conquistadores. Entre estos restos tenemos fundamentalmente cabezas de decapitados, hombres y mujeres, y esqueletos de niños que son tanto locales como extranjeros, cautivos de guerra que vienen de otros lugares”.
Sin duda el dato más controvertido siempre ha sido el que algunos cronistas dan cuando indican que en 1487 se llevó a cabo una ceremonia que duro cuatro días y durante la cual se sacrifico sin parar a una 80.400 personas. Leonardo López Luján explicó que: “Lo que los especialistas han demostrado es que es totalmente imposible matar a esa cantidad de personas, pues es casi la mitad de población de Tenochtitlan. No podemos negar el sacrificio pero la contraparte es que, a diferencia de lo que nos dicen las fuentes españolas y muchas indígenas del siglo XVI, la realidad fue otra”.
Las evidencias sobre la práctica de sacrificios en el Templo Mayor son claras. Se han hallado piedras de sacrificio, así como los restos óseos de las víctimas que corresponden a hombres, mujeres, niños y ancianos. Además se han localizado más de 1.000 cuchillos de pedernal utilizados para el sacrificio ya que contenían fluidos sanguineos.
Al respecto de los puntos de vista existentes sobre el sacrificio humano, Leonardo López Luján explicó que existen dos perspectivas: “Una perspectiva hispanista a ultranza, donde se subrayan los aspectos más bárbaros del sacrificio, como si fuera lo único que hubieran hecho los Mexicas y sus contemporáneos. Tenemos la otra visión, indigenista a ultranza, que niega completamente el sacrificio y dice que no se realizaban las prácticas sacrificiales en el México prehispánico. La ciencia no nos inclina ni para un lado ni para otro de la balanza, sino que nos da a conocer, en el caso de los Mexicas, todas las pruebas que nos permiten confirmar que en la época prehispánica hubo sacrificio humano”.
En una de esas jornadas, el arqueólogo Leonardo López Luján explico que en 30 años de excavaciones en la Zona Arqueológica del Templo Mayor únicamente se han hallado 127 restos humanos, por lo cual su conclusión es muy clara: los conquistadores Españoles exageraron sobre los sacrificios humanos.
Leonardo López Luján explicó en declaraciones a la agencia de noticias Notimex de México, que aunque son indudables las evidencias sobre las prácticas de sacrificios humanos: “Nunca vamos a llegar a los números exagerados por los conquistadores y los religiosos Españoles, que tenían una misión que era la de la conquista militar y religiosa. Tuvieron que exagerar esos datos pues en el Templo Mayor sólo hemos encontrado restos de 127 personas en todas las épocas, es muy probable que encontremos más pero nunca vamos a llegara los números exagerados por los conquistadores. Entre estos restos tenemos fundamentalmente cabezas de decapitados, hombres y mujeres, y esqueletos de niños que son tanto locales como extranjeros, cautivos de guerra que vienen de otros lugares”.
Sin duda el dato más controvertido siempre ha sido el que algunos cronistas dan cuando indican que en 1487 se llevó a cabo una ceremonia que duro cuatro días y durante la cual se sacrifico sin parar a una 80.400 personas. Leonardo López Luján explicó que: “Lo que los especialistas han demostrado es que es totalmente imposible matar a esa cantidad de personas, pues es casi la mitad de población de Tenochtitlan. No podemos negar el sacrificio pero la contraparte es que, a diferencia de lo que nos dicen las fuentes españolas y muchas indígenas del siglo XVI, la realidad fue otra”.
Las evidencias sobre la práctica de sacrificios en el Templo Mayor son claras. Se han hallado piedras de sacrificio, así como los restos óseos de las víctimas que corresponden a hombres, mujeres, niños y ancianos. Además se han localizado más de 1.000 cuchillos de pedernal utilizados para el sacrificio ya que contenían fluidos sanguineos.
Al respecto de los puntos de vista existentes sobre el sacrificio humano, Leonardo López Luján explicó que existen dos perspectivas: “Una perspectiva hispanista a ultranza, donde se subrayan los aspectos más bárbaros del sacrificio, como si fuera lo único que hubieran hecho los Mexicas y sus contemporáneos. Tenemos la otra visión, indigenista a ultranza, que niega completamente el sacrificio y dice que no se realizaban las prácticas sacrificiales en el México prehispánico. La ciencia no nos inclina ni para un lado ni para otro de la balanza, sino que nos da a conocer, en el caso de los Mexicas, todas las pruebas que nos permiten confirmar que en la época prehispánica hubo sacrificio humano”.
| publicado el 22 de Septiembre de 2007 texto: www.aztlanvirtual.com y Notimex enlace permanente |
10.9.07
Un estudio confirma la práctica del canibalismo
Un estudio realizado por el Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada en España conjuntamente con la Universidad Autónoma de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha analizado distintos huesos humanos de diversas partes de Mesoamérica y el Mediterráneo, llegando a la conclusión de que en estas partes del mundo se practicó el canibalismo.
Incluso se han encontrado recetas recogidas por frailes Españoles después de la conquista de México donde el ingrediente principal es la carne humana. La práctica del canibalismo fue un acto ritual habitual en Mesoamérica y también en Europa durante todo el Neolítico. Estas son las conclusiones a las que se han llegado después del estudio de las marcas existentes en los huesos humanos analizados.
Para el área Mesoamericana se han estudiado más de 20.000 restos óseos, quedando demostrado que el canibalismo era sistemático, no sólo en Mesoamérica, si no en toda América. Miguel Botella de la Universidad de Granada explicaba que este hecho: “posiblemente indica que lo llevaron los humanos que pasaron el estrecho de Bering cuando ocuparon el continente por primera vez".
En Mesoamérica, tras arrancar el corazón a la víctima sacrificada, el resto del cuerpo se cocía con maíz y era repartido o bien entre todos los participantes o solo entre los sacerdotes, dependiendo del acto ritual que se celebrase. Miguel Botella explica que: "Ocurría como en las actuales corridas de toros, donde todo sigue un ritual, pero una vez que muere, el animal es carne”.
Las recetas que se han rescatado y que fueron recogidas por los frailes Españoles tras la conquista demuestran que la carne humana nunca era asada y que era normal comerla en el pozole, un guiso que aún se come en el México actual aunque por supuesto ahora se usa carne de cerdo o pollo. Según un testimonio de estos frailes la carne humana "sabia como la del cerdo".
La manipulación de los cuerpos humanos para realizar la práctica del canibalismo dejó sus huellas en los huesos y esto es lo que ha permitido precisamente demostrar en este estudio su práctica. Miguel Botella explicaba que: es "interesantísimo comprobar que las descripciones de estos rituales por parte de los frailes españoles se corresponden con las marcas de los huesos estudiados, por lo que exageraban bastante menos de lo que se suponía".
Incluso se han encontrado recetas recogidas por frailes Españoles después de la conquista de México donde el ingrediente principal es la carne humana. La práctica del canibalismo fue un acto ritual habitual en Mesoamérica y también en Europa durante todo el Neolítico. Estas son las conclusiones a las que se han llegado después del estudio de las marcas existentes en los huesos humanos analizados.
Para el área Mesoamericana se han estudiado más de 20.000 restos óseos, quedando demostrado que el canibalismo era sistemático, no sólo en Mesoamérica, si no en toda América. Miguel Botella de la Universidad de Granada explicaba que este hecho: “posiblemente indica que lo llevaron los humanos que pasaron el estrecho de Bering cuando ocuparon el continente por primera vez".
En Mesoamérica, tras arrancar el corazón a la víctima sacrificada, el resto del cuerpo se cocía con maíz y era repartido o bien entre todos los participantes o solo entre los sacerdotes, dependiendo del acto ritual que se celebrase. Miguel Botella explica que: "Ocurría como en las actuales corridas de toros, donde todo sigue un ritual, pero una vez que muere, el animal es carne”.
Las recetas que se han rescatado y que fueron recogidas por los frailes Españoles tras la conquista demuestran que la carne humana nunca era asada y que era normal comerla en el pozole, un guiso que aún se come en el México actual aunque por supuesto ahora se usa carne de cerdo o pollo. Según un testimonio de estos frailes la carne humana "sabia como la del cerdo".
La manipulación de los cuerpos humanos para realizar la práctica del canibalismo dejó sus huellas en los huesos y esto es lo que ha permitido precisamente demostrar en este estudio su práctica. Miguel Botella explicaba que: es "interesantísimo comprobar que las descripciones de estos rituales por parte de los frailes españoles se corresponden con las marcas de los huesos estudiados, por lo que exageraban bastante menos de lo que se suponía".
| publicado el 10 de Septiembre de 2007 texto: www.aztlanvirtual.com y El Universal enlace permanente |
6.9.07
Crecen las posibilidades de encontrar la tumba de Ahuitzol

Las últimas pruebas efectuadas con el objetivo de descubrir si debajo del monolito dedicado a la diosa Tlatecuhtli, se halla la cámara funeraria del Huey Tlahtoani Ahuitzol, han detectado cámaras que podrían ser las de su tumba.
Las pruebas se han efectuado mediante un radar de penetración subterránea y han detectado la presencia de cámaras que podrían contener los restos del emperador Mexica, quien gobernaba los designios de la ciudad de México-Tenochtitlan y de la Triple Alianza en el momento de la llegada de Colón a América. De confirmarse, sería la primera vez que se halla la tumba de un emperador Mexica.
Las crónicas coloniales narran que el área donde se encuentra el monolíto, era utilizada para cremar y enterrar a los gobernantes, aunque hasta el momento nunca se ha hallado ningún entierro de un gobernante Mexica.
El retiro del monolito de la diosa que sirve de cubierta de la cámara se está realizando con extrema precaución: “Aparte lo estamos haciendo muy, muy despacio... porque la responsabilidad es muy grande y queremos registrarlo todo. Lo interesante de todas estas excavaciónes es que es la primera vez que nos enfrentamos a un contexto así. Es sorprendente, creíamos que lo conocíamos todo, pero la realidad lo desmiente a uno. Es un contexto totalmente nuevo para nosotros y no sabemos cómo sea precisamente allí abajo”.
El radar indica que existen cuatro cámaras, y de lo que están seguro los arqueólogos es que hallarán numerosas ofrendas rituales. Luis Alberto Martos, director de estudios arqueológicos en el Instituto Nacional de Antropología e Historía (INAH) comentó que: “Obviamente se esperarían ofrendas y demás hasta atavíos, vasijas, ornamentos, seguro algunos objetos de uso personal del dignatario. Seguramente debió haber toda una parafernalia allí, debió haber sido enterrado con exequias muy solemnes y ricas”.
La entrada se halla llena de agua, piedras y lodo. El agua puede ser beneficioso, ya que suele conservar materiales como el hueso, la madera o la resina. Michael Smith, arqueólogo de la Universidad Estatal de Arizona comentó que: “Este sería un hallazgo muy importante para la arqueología azteca. Sería tremendamente importante porque proporcionaría información directa sobre la realeza, los entierros y el imperio que difícilmente obtendríamos de otra manera”.
Las pruebas se han efectuado mediante un radar de penetración subterránea y han detectado la presencia de cámaras que podrían contener los restos del emperador Mexica, quien gobernaba los designios de la ciudad de México-Tenochtitlan y de la Triple Alianza en el momento de la llegada de Colón a América. De confirmarse, sería la primera vez que se halla la tumba de un emperador Mexica.
Las crónicas coloniales narran que el área donde se encuentra el monolíto, era utilizada para cremar y enterrar a los gobernantes, aunque hasta el momento nunca se ha hallado ningún entierro de un gobernante Mexica.
El retiro del monolito de la diosa que sirve de cubierta de la cámara se está realizando con extrema precaución: “Aparte lo estamos haciendo muy, muy despacio... porque la responsabilidad es muy grande y queremos registrarlo todo. Lo interesante de todas estas excavaciónes es que es la primera vez que nos enfrentamos a un contexto así. Es sorprendente, creíamos que lo conocíamos todo, pero la realidad lo desmiente a uno. Es un contexto totalmente nuevo para nosotros y no sabemos cómo sea precisamente allí abajo”.
El radar indica que existen cuatro cámaras, y de lo que están seguro los arqueólogos es que hallarán numerosas ofrendas rituales. Luis Alberto Martos, director de estudios arqueológicos en el Instituto Nacional de Antropología e Historía (INAH) comentó que: “Obviamente se esperarían ofrendas y demás hasta atavíos, vasijas, ornamentos, seguro algunos objetos de uso personal del dignatario. Seguramente debió haber toda una parafernalia allí, debió haber sido enterrado con exequias muy solemnes y ricas”.
La entrada se halla llena de agua, piedras y lodo. El agua puede ser beneficioso, ya que suele conservar materiales como el hueso, la madera o la resina. Michael Smith, arqueólogo de la Universidad Estatal de Arizona comentó que: “Este sería un hallazgo muy importante para la arqueología azteca. Sería tremendamente importante porque proporcionaría información directa sobre la realeza, los entierros y el imperio que difícilmente obtendríamos de otra manera”.
Para finalizar y remarcar la importancia del posible hallazgo, Leonardo López Luján comentó que: “Imagínese, no es cualquier dignatario; los mexicas eran la sociedad más poderosa de su tiempo antes de la llegada de los españoles. Por eso sería tan importante que la tumba de Ahuiztol sea eso que está aquí abajo”.
| publicado el 6 de Septiembre de 2007 texto: www.aztlanvirtual.com y El Universal enlace permanente |
4.9.07
Hallan restos del Templo Mayor de Iztapalapa
Los restos de lo que seguramente fue el Templo Mayor de la ciudad prehispánica de Iztapalapa, han sido hallados mientras se realizaban obras de remodelación en la explanada central de esta delegación del Distrito Federal.
Hay que recordar que los guerreros de Iztapalapa fueron los únicos capaces de derrotar a las tropas de Hernán Cortés durante la conquista de México. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha comenzado a realizar las excavaciones oportunas y ha determinado que frente al actual templo de San Lucas y bajo la parte oriente del Jardín Cuitláhuac, se extendió una gran plaza ceremonial que por lo menos tuvo tres pisos y que debe corresponder con el prehispánico Templo Mayor de Iztapalapa.
Los restos actuales únicamente corresponden al desplante de la construcción ya que las tropas de Hernán Cortes arrasaron por completo con la pirámide. Este edificio tiene 35 metros de largo, aunque aún no se han definido por completo sus límites. Como comparación sirva decir que el Templo Mayor de Mexico-Tenochtitlan llegó a tener 70 metros de largo en su última etapa constructiva.
Aunque no hay referencias históricas de donde pudo estar situado el Templo Mayor de Iztapala, es casi seguro que se trata de tal construcción, debido a que allí se construyó el templo de San Lucas y a sus grandes dimensiones. El arqueólogo Jesús Sánchez comentó que: “La única hipótesis que se confirma es que el recinto sagrado y el Templo Mayor se encuentran bajo el Templo de San Lucas, es decir, se repite el patrón de toda Mesoamérica: bajo la plaza principal de los municipios de las ciudades actuales se encuentran las antiguas plazas prehispánicas.”
Se cree que la primera etapa del edificio está fechada entre los años 1200 y 1250 de nuestra era. No se han encontrado hasta el momento enterramientos ni ofrendas rituales, pero sí una gran cantidad de tepalcates y de obsidiana. Este lugar estuvo gobernado por Cuitlahuac, hermano de Motecuhzoma II y penúltimo gobernante Mexica. Jesús Sánchez comenta que: “Cuitláhuac murió un mes después de la batalla de la Noche Victoriosa (también conocida como La Noche Triste) y los iztapalapenses se mantuvieron fieles a Tenochtitlán. A Cortés le costó muchísimo trabajo derrotar a Iztapalapa, por esa razón lo primero que hizo fue arrasar la ciudad para que no quedara piedra sobre piedra. Entonces, haber localizado lo que queda del recinto sagrado, que fue un gran bastión de la defensa de nuestra cultura contra España, tiene una gran connotación ideológica e histórica”.
Hay que recordar que los guerreros de Iztapalapa fueron los únicos capaces de derrotar a las tropas de Hernán Cortés durante la conquista de México. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha comenzado a realizar las excavaciones oportunas y ha determinado que frente al actual templo de San Lucas y bajo la parte oriente del Jardín Cuitláhuac, se extendió una gran plaza ceremonial que por lo menos tuvo tres pisos y que debe corresponder con el prehispánico Templo Mayor de Iztapalapa.
Los restos actuales únicamente corresponden al desplante de la construcción ya que las tropas de Hernán Cortes arrasaron por completo con la pirámide. Este edificio tiene 35 metros de largo, aunque aún no se han definido por completo sus límites. Como comparación sirva decir que el Templo Mayor de Mexico-Tenochtitlan llegó a tener 70 metros de largo en su última etapa constructiva.
Aunque no hay referencias históricas de donde pudo estar situado el Templo Mayor de Iztapala, es casi seguro que se trata de tal construcción, debido a que allí se construyó el templo de San Lucas y a sus grandes dimensiones. El arqueólogo Jesús Sánchez comentó que: “La única hipótesis que se confirma es que el recinto sagrado y el Templo Mayor se encuentran bajo el Templo de San Lucas, es decir, se repite el patrón de toda Mesoamérica: bajo la plaza principal de los municipios de las ciudades actuales se encuentran las antiguas plazas prehispánicas.”
Se cree que la primera etapa del edificio está fechada entre los años 1200 y 1250 de nuestra era. No se han encontrado hasta el momento enterramientos ni ofrendas rituales, pero sí una gran cantidad de tepalcates y de obsidiana. Este lugar estuvo gobernado por Cuitlahuac, hermano de Motecuhzoma II y penúltimo gobernante Mexica. Jesús Sánchez comenta que: “Cuitláhuac murió un mes después de la batalla de la Noche Victoriosa (también conocida como La Noche Triste) y los iztapalapenses se mantuvieron fieles a Tenochtitlán. A Cortés le costó muchísimo trabajo derrotar a Iztapalapa, por esa razón lo primero que hizo fue arrasar la ciudad para que no quedara piedra sobre piedra. Entonces, haber localizado lo que queda del recinto sagrado, que fue un gran bastión de la defensa de nuestra cultura contra España, tiene una gran connotación ideológica e histórica”.
| publicado el 4 de Septiembre de 2007 texto: www.aztlanvirtual.com y El Universal enlace permanente |
1.9.07
Chichén Itzá dispuso de una amplia red de comercio marítimo
Hallazgos arqueológicos en Isla Cerritos, una reducida porción de tierra situada en Yucatán en el municipio de San Felipe, muestran que la gran ciudad Maya de Chichén Itzá, dispuso de una amplia red de comercio marítimo que abarcó desde la actual Costa Rica hasta el suroeste de los Estados Unidos.
Esta red de comercio se mantuvo activa durante los años 900 y 1050 de nuestra era y el puerto principal era precisamente el situado en Isla Cerritos. Silex de Belice, oro de Costa Rica y Panamá, turquesa de Nuevo México en Estados Unidos, obsidiana del Altiplano Central y basalto de Veracruz, eran solo algunos de los materiales con los que se comerciaban y que han sido hallados en este lugar.
Estas evidencias materiales sumadas a los restos arquitectónicos y portuarios, evidencian la importancia del comercio marítimo para la ciudad de Chichén Itzá en su apogeo durante el Periodo Posclásico. La red de comercio marítimo incluía una serie de puertos menores: Isla Mujeres, Cancún, San Gervasio, Bahía de la Ascensión, Xcopte e Isla Sacrificios entre otros.
Esta red de comercio se mantuvo activa durante los años 900 y 1050 de nuestra era y el puerto principal era precisamente el situado en Isla Cerritos. Silex de Belice, oro de Costa Rica y Panamá, turquesa de Nuevo México en Estados Unidos, obsidiana del Altiplano Central y basalto de Veracruz, eran solo algunos de los materiales con los que se comerciaban y que han sido hallados en este lugar.
Estas evidencias materiales sumadas a los restos arquitectónicos y portuarios, evidencian la importancia del comercio marítimo para la ciudad de Chichén Itzá en su apogeo durante el Periodo Posclásico. La red de comercio marítimo incluía una serie de puertos menores: Isla Mujeres, Cancún, San Gervasio, Bahía de la Ascensión, Xcopte e Isla Sacrificios entre otros.
| publicado el 1 de Septiembre de 2007 texto: www.aztlanvirtual.com e INAH enlace permanente |
feed rss