¿Conocieron los Mayas el efecto del descenso de Kukulcán?
Cada equinoccio de primavera y otoño, miles de personas se concentran en las principales zonas arqueológicas de México para, supuestamente, cargarse de energía. Pero en algunas zonas además, en esas fechas, puede verse un espléndido espectáculo. Ese es el caso de Chichén Itzá, donde se puede contemplar el famoso descenso de Kukulcan por la pirámide que lleva su mismo nombre.
Pero la pregunta es, ¿conocían este fenómeno los Mayas y construyeron esa pirámide para que lo produjera?. El doctor Stanislaw Iwaniszewski que estudia la arqueastronomía Mesoamericana y es profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de México, afirma que en realidad no existe ninguna fuente arqueológica que pueda sustentar que este fenómeno era visto por los Mayas tal y como lo vemos hoy en día.
Stanislaw explico que: “Hay muchos mitos arqueoastronómicos modernos, y éste, el conocido como el ascenso y descenso de Kukulkán, en la pirámide de El Castillo, forma parte de esa categoría. Cabe citar un artículo escrito en 1999, por una de las autoridades en astronomía maya, John B. Carlson: 'Pilgrimage and the Equinos. Serpent of Light and Shadow. Phenomenon at the Castillo, Chichén Itzá'. Texto publicado en la reconocida revista Archaeoastronomy: The Journal of Astronomy in Culture, de la Universidad de Texas, Estados Unidos”.
Pero la pregunta es, ¿conocían este fenómeno los Mayas y construyeron esa pirámide para que lo produjera?. El doctor Stanislaw Iwaniszewski que estudia la arqueastronomía Mesoamericana y es profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de México, afirma que en realidad no existe ninguna fuente arqueológica que pueda sustentar que este fenómeno era visto por los Mayas tal y como lo vemos hoy en día.
Stanislaw explico que: “Hay muchos mitos arqueoastronómicos modernos, y éste, el conocido como el ascenso y descenso de Kukulkán, en la pirámide de El Castillo, forma parte de esa categoría. Cabe citar un artículo escrito en 1999, por una de las autoridades en astronomía maya, John B. Carlson: 'Pilgrimage and the Equinos. Serpent of Light and Shadow. Phenomenon at the Castillo, Chichén Itzá'. Texto publicado en la reconocida revista Archaeoastronomy: The Journal of Astronomy in Culture, de la Universidad de Texas, Estados Unidos”.
Stanislaw explicó que las primeras noticias del efecto visual se dieron de hecho durante la estancia de la Expedición Arqueológica Maya de la Carnegie de Washington en el año 1923: ”Estas primeras referencias las captamos hacia los años 30 del siglo pasado, cuando todavía la institución Carnegie, realizaba trabajos de excavación en Chichén Itzá. Fue en ese entonces cuando algunos de los trabajadores, comenzaron a percatarse de este fenómeno óptico. Sin embargo, este efecto no tuvo un análisis científico sino años después, específicamente mediante un artículo de Robert Fuson, escrito en 1969: ‘The orientation of mayan ceremonial centers’ en Association of American Geographers, Annals, Pese a estos estudios, el sitio arqueológico de Chichén Itzá todavía no figuraba en el imaginario colectivo como ‘centro de energía’, debió pasar casi una década más, hasta la publicación de 'La pirámide Kukulkán: su simbolismo solar' en 1976, de Luis Arochi, que permitió un conocimiento menos restringido acerca del fenómeno, quizá porque la edición se hizo en español. A mediados de los años 80, la televisora más importante del país, motivada en parte por lo descrito en el volumen de Arochi, llevó a cabo una transmisión en vivo del efecto visual en El Castillo, momento que fue determinante para la posterior afluencia al sitio, en los días de equinoccio”.
| publicado el 5 de Abril de 2008 texto: www.aztlanvirtual.com e INAH enlace permanente |
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