Los Mayas usaron la mica para hacer resplandecer sus templos
Los antiguos Mayas que construyeron el templo de Rosalia en Copán (Honduras) en el siglo VI de nuestra era, usaron la mica para hacer que sus templos brillaran.
Ha sido un grupo de la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, encabezado por Rosemary Goodall quien ha examinado el estuco usado en el templo y ha descubierto que contenía mica, lo cual sin duda dio una apariencia magnífica al templo. Un artículo publicado en la Journal of Raman Spectroscopy da cuenta de ello. Rosemary comenta que: “Los pigmentos de mica dio al templo un efecto de brillo. De hecho la mica se usa hoy en pinturas para ese mismo propósito. El brillante en la pintura también parece que se ha aplicado periódicamente, tal vez en honor de importantes aniversarios o eventos ceremoniales”.
El equipo de Rosemary ha usado una nueva técnica consistente en un análisis de infrarrojos, para estudiar los niveles de rojo, verde y azul de las pinturas aplicadas a los mascarones de estuco que se encuentran en el exterior del templo y que se encuentran muy bien conservados. Esta técnica permite leer la huella de cada partícula de la que está compuesta la pintura. Rosemary explica que: “Hasta ahora éramos incapaces de diferenciar los distintos componentes con que se hacían las pinturas, pero con esta técnica, somos capaces de obtener una imagen de la superficie y diferenciar cada uno de sus componentes”.
Parece ser que la mica usada en la pintura provenía de fuera de Copán. Rosemary comenta al respecto que: “Parece que la mica provenía de lo que hoy en día es Guatemala, así que los Mayas tuvieron que comerciar para obtenerla. Esto nos da una idea de cómo los Mayas en la zona Sur interactuaron con los Mayas de las regiones más septentrionales”.
Pero curiosamente, parece que la mica no se usó en todas las ocasiones en las que se repintaba el templo, si no solo en momentos precisos. Rosemary comenta que: “El edificio estuvo en uso cientos de años. Fue repintado entre 15 y 20 veces, pero solo se utilizaba mica en cada cuarta o quinta repintada y no cada vez que se decidia volver a pintarlo. Seguramente, había algo muy significativo en el momento en que se usaba la mica. Sabemos que los Mayas tenían un control muy preciso del calendario, por lo que el siguiente paso es buscar en el centro de las capas de la pintura para intentar averiguar con más precisión la frecuencia de su uso. Probablemente se usará para celebrar alguna fecha importante”.
Ha sido un grupo de la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, encabezado por Rosemary Goodall quien ha examinado el estuco usado en el templo y ha descubierto que contenía mica, lo cual sin duda dio una apariencia magnífica al templo. Un artículo publicado en la Journal of Raman Spectroscopy da cuenta de ello. Rosemary comenta que: “Los pigmentos de mica dio al templo un efecto de brillo. De hecho la mica se usa hoy en pinturas para ese mismo propósito. El brillante en la pintura también parece que se ha aplicado periódicamente, tal vez en honor de importantes aniversarios o eventos ceremoniales”.
El equipo de Rosemary ha usado una nueva técnica consistente en un análisis de infrarrojos, para estudiar los niveles de rojo, verde y azul de las pinturas aplicadas a los mascarones de estuco que se encuentran en el exterior del templo y que se encuentran muy bien conservados. Esta técnica permite leer la huella de cada partícula de la que está compuesta la pintura. Rosemary explica que: “Hasta ahora éramos incapaces de diferenciar los distintos componentes con que se hacían las pinturas, pero con esta técnica, somos capaces de obtener una imagen de la superficie y diferenciar cada uno de sus componentes”.
Parece ser que la mica usada en la pintura provenía de fuera de Copán. Rosemary comenta al respecto que: “Parece que la mica provenía de lo que hoy en día es Guatemala, así que los Mayas tuvieron que comerciar para obtenerla. Esto nos da una idea de cómo los Mayas en la zona Sur interactuaron con los Mayas de las regiones más septentrionales”.
Pero curiosamente, parece que la mica no se usó en todas las ocasiones en las que se repintaba el templo, si no solo en momentos precisos. Rosemary comenta que: “El edificio estuvo en uso cientos de años. Fue repintado entre 15 y 20 veces, pero solo se utilizaba mica en cada cuarta o quinta repintada y no cada vez que se decidia volver a pintarlo. Seguramente, había algo muy significativo en el momento en que se usaba la mica. Sabemos que los Mayas tenían un control muy preciso del calendario, por lo que el siguiente paso es buscar en el centro de las capas de la pintura para intentar averiguar con más precisión la frecuencia de su uso. Probablemente se usará para celebrar alguna fecha importante”.
| publicado el 29 de Marzo de 2008 texto: www.aztlanvirtual.com y National Geographic Society enlace permanente |
8.3.08
Descubierto en Veracruz un puerto pesquero prehispánico
La zona descubierta en los márgenes del río Coatzacoalcos y que funcionó como puerto pesquero-comercial desde la época de los Olmecas, obliga a replantear la cronología de la población del lugar que se creía que se había iniciado en el año 1.522 de nuestra era.
Entre los hallazgos realizados durante la excavación de un túnel que atravesará el rió, se descubrieron dos piraguas recubiertas de chapapote lo que confirma que el rió fue un puerto pesquero-comercial que funcionó durante 1.400 años y que se inició hacia el año 200 antes de nuestra era, aunque su auge se dio entre los años 900 y 1.200 de nuestra era y posteriormente en el lugar se fundó en el año 1.522 la Villa del Espíritu Santo por Gonzalo de Sandoval.
Alfredo Delgado Calderón, el arqueólogo responsable del proyecto explicó que: “Todo esto confirma que Coatzacoalcos no fue un lugar despoblado y cuyo asentamiento demográfico se inició en 1.522 con la fundación de la llamada Villa del Espíritu Santo, como consta en los registros históricos, sino que desde por lo menos un milenio antes era un sitio con auge comercial y pesquero. Involucra a varios actores históricos: Olmecas, Mayas, Totonacas, Teotihuacanos y algunas culturas locales. Es el primer hallazgo en la zona de costa que acredita la presencia de embarcaciones en Coatzacoalcos, y no sólo eso, sino que el sitio fue un puerto de alta actividad pesquera y comercial. No era pesca de consumo local sino para un proceso artesanal, en el intercambio comercial, principalmente con Mayas y Teotihuacanos; era pesca especializada e intensiva, donde el producto se salaba y ahumaba para ser enviado por vía marítima o fluvial a otros lugares”.
Entre los hallazgos realizados durante la excavación de un túnel que atravesará el rió, se descubrieron dos piraguas recubiertas de chapapote lo que confirma que el rió fue un puerto pesquero-comercial que funcionó durante 1.400 años y que se inició hacia el año 200 antes de nuestra era, aunque su auge se dio entre los años 900 y 1.200 de nuestra era y posteriormente en el lugar se fundó en el año 1.522 la Villa del Espíritu Santo por Gonzalo de Sandoval.
Alfredo Delgado Calderón, el arqueólogo responsable del proyecto explicó que: “Todo esto confirma que Coatzacoalcos no fue un lugar despoblado y cuyo asentamiento demográfico se inició en 1.522 con la fundación de la llamada Villa del Espíritu Santo, como consta en los registros históricos, sino que desde por lo menos un milenio antes era un sitio con auge comercial y pesquero. Involucra a varios actores históricos: Olmecas, Mayas, Totonacas, Teotihuacanos y algunas culturas locales. Es el primer hallazgo en la zona de costa que acredita la presencia de embarcaciones en Coatzacoalcos, y no sólo eso, sino que el sitio fue un puerto de alta actividad pesquera y comercial. No era pesca de consumo local sino para un proceso artesanal, en el intercambio comercial, principalmente con Mayas y Teotihuacanos; era pesca especializada e intensiva, donde el producto se salaba y ahumaba para ser enviado por vía marítima o fluvial a otros lugares”.
| publicado el 8 de Marzo de 2008 texto: www.aztlanvirtual.com y La Jornada enlace permanente |
1.3.08
Nuevos hallazgos en el monolito de la diosa Tlatecuhtli
Un total de nueve ofrendas con diversos objetos fueron descubiertos alrededor del monolito de la diosa Tlatecuhtli. Entre estos objetos destacan los cuchillos de pedernal, cuentas de piedra verde y esqueletos de aves rapaces.
Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor explicó que hasta el momento solo se conoce el contenido de seis de las nueve ofrendas localizadas: “Con estos hallazgos hemos podido definir dos áreas de depósitos rituales. Por un lado, la suroeste, relacionada al piso de la plaza, donde se encontraron las ofrendas designadas con los números 115, 117, 119 y 120. Por el otro, la central, asociada directamente al monolito y donde aparecieron las ofrendas 118, 121, 122, 123 y 124. Una de las ofrendas más ricas e interesantes es la 120, donde la arqueóloga Osiris Quezada y su equipo, han registrado hasta ahora una vasija Tláloc, 335 cuentas de piedra verde, 87 cuchillos de sacrificio de pedernal, seis punzones de hueso, una máscara-cráneo y 67 piezas de copal, entre otros objetos. Por el contexto en que fue encontrada la urna 121, es claro que fue colocada cuando se ingresó por última vez a este espacio subterráneo y se selló la entrada de manera definitiva. Los objetos que componen el depósito nos indican que en esa ocasión se hicieron ofrendas de sangre y copal."
Otros de los puntos más interesante de estas excavaciones es la posibilidad de encontrar la tumba de algún gobernante de los Mexicas, cuya excavación está resultando muy penosa. Al respecto Leonardo explicó que: “El máximo obstáculo de las labores arqueológicas en el Centro Histórico, desde 1790 hasta nuestros días, ha sido la presencia de un manto freático muy superficial y que además está contaminado con aguas residuales. Hay que recordar que trabajamos en una antigua cuenca lacustre, exactamente en el corazón de la isla de Tenochtitlan-Tlatelolco.”
Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor explicó que hasta el momento solo se conoce el contenido de seis de las nueve ofrendas localizadas: “Con estos hallazgos hemos podido definir dos áreas de depósitos rituales. Por un lado, la suroeste, relacionada al piso de la plaza, donde se encontraron las ofrendas designadas con los números 115, 117, 119 y 120. Por el otro, la central, asociada directamente al monolito y donde aparecieron las ofrendas 118, 121, 122, 123 y 124. Una de las ofrendas más ricas e interesantes es la 120, donde la arqueóloga Osiris Quezada y su equipo, han registrado hasta ahora una vasija Tláloc, 335 cuentas de piedra verde, 87 cuchillos de sacrificio de pedernal, seis punzones de hueso, una máscara-cráneo y 67 piezas de copal, entre otros objetos. Por el contexto en que fue encontrada la urna 121, es claro que fue colocada cuando se ingresó por última vez a este espacio subterráneo y se selló la entrada de manera definitiva. Los objetos que componen el depósito nos indican que en esa ocasión se hicieron ofrendas de sangre y copal."
Otros de los puntos más interesante de estas excavaciones es la posibilidad de encontrar la tumba de algún gobernante de los Mexicas, cuya excavación está resultando muy penosa. Al respecto Leonardo explicó que: “El máximo obstáculo de las labores arqueológicas en el Centro Histórico, desde 1790 hasta nuestros días, ha sido la presencia de un manto freático muy superficial y que además está contaminado con aguas residuales. Hay que recordar que trabajamos en una antigua cuenca lacustre, exactamente en el corazón de la isla de Tenochtitlan-Tlatelolco.”
| publicado el 1 de Marzo de 2008 texto: www.aztlanvirtual.com y Notimex enlace permanente |
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