Reconstruyen virtualmente entierros Teotihuacanos


Cerca de una decena de entierros hallados en el Templo de Quetzalcoati en la Ciudadela de Teotihuacan, están siendo reconstruidos virtualmente por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Este tipo de reconstrucciones permiten al público y a los especialistas obtener una mejor idea de la manera en que fueron colocados los cuerpos inertes y disponer de mejor información de los ritos funerarios que acompañaban a los entierros, cosa que es imposible deducir sin esta ayuda debido al mal estado de conservación en que se encontraron originalmente.

Gracias a esta reconstrucción virtual es posible simular el volumen que ocupaba el difunto gracias a los datos que se tienen de las características físicas de la población Teotihuacana.

Una vez que se vayan perfeccionando estas simulaciones, además de para fines académicos, servirán para mostrarlas al público visitante mediante la realización de piezas de animación en video.

Una de las cuestiones que más preocupa es saber el motivo y procedencia de estos entierros funerarios. El arqueólogo Sergio Gómez Chávez comentó que:

La mayoría se encontraron con atuendos militares y armas. Son evidencia de un acto ritual que refiere al asesinato sucedido en los tiempos míticos, aquellos homicidios que dieron origen al universo, a la vida y marcaron el comienzo del tiempo. La edificación del Templo de Quetzalcoatl no está explorada en su totalidad, por lo tanto, hacen falta enterramientos para verificar la hipótesis de los maestros Cabrera y Sugiyama. ¿Por qué hablamos de sacrificio humano en gran escala?, personalmente sostengo que éstos se dieron por medio de la degollación debido a que las vértebras cervicales se tienen en relación anatómica y muestran las huellas de corte. Cabe aclarar que en Teotihuacan, aparte de este tipo de sacrificio, se practicaba la extracción del corazón.


publicado el 25 de Octubre de 2008
texto: www.aztlanvirtual.com e INAH
fotografía: INAH
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90 Sacbeob en Chichén Itzá


El arqueólogo Peter Schmidt del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha declarado recientemente que ya son 90 los caminos blancos o Sacbeob como se denominan en Maya registrados en la zona de Chichén Itzá:

Eso no quiere decir que estén explorados en su totalidad, sin embargo, tenemos ejemplos significativos, excavados y restaurados. Las labores más recientes se centraron en un sacbé entre la plataforma grande del Grupo del Castillo y la plataforma del Grupo del Osario.


Los sacbeob en el área Maya representaban una unión social, política y económica con los diferentes lugares que unían, y por lo tanto iban más allá de la simple infraestructura que eran. La gran red de caminos que partían de la gran ciudad Maya, demuestra la gran importancia que adquirió Chichén Itzá en la península del Yucatán.

Peter Schmidt comentó que:

Otro dato interesante es que los sacbeob fueron a su vez obras civiles relacionadas con la conducción y el manejo de agua en Chichén Itzá, cabe recordar que la Península de Yucatán recibe en promedio 1200 milímetros o más de lluvia al año. Debido a esta precipitación, los itzaes adecuaron vías en su entorno y en sus edificios para captar la mayor cantidad de líquido posible, aunque contaban con el abastecimiento de alrededor de quince cenotes. Los sacbeob también manifiestan una adecuación en su construcción para evitar grandes estancamientos de agua. Esta adaptación consistió, en la mayoría de ellos, en canales que los atravesaban a lo ancho con dos orificios de salida, para drenar el agua hacia el nivel más bajo del terreno. Otra modalidad se observa en el sacbé 32, en donde hay una escalera lateral con un canal bajo sus escalones para evitar el estancamiento del agua en la esquina de unión de la plataforma del Grupo de las Caritas.


publicado el 18 de Octubre de 2008
texto: www.aztlanvirtual.com e INAH
fotografía: INAH
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La Yuca ya era comida por los Mayas

El consumo doméstico de la Yuca se inició entre los Mayas hace más de 1.400 años, según se desprende de los estudios realizados en El Salvador, concretamente en la Zona Arqueológica de Joya Cerén.

Fue hacia el año 600 d.C. cuando el volcán Loma de Caldera hizo erupción y como sucedió en Pompeya, congelo el tiempo de esta pequeña aldea Maya, lo que ha permitido preservarla en un estado excepcional hasta nuestros días.

Gracias a las 14 capas de ceniza volcánica que protegían los campos de cultivo, los investigadores pudieron descubrir lo que allí se cultivaba. Lo que se halló fue yuca, maíz, frijol, cacao, guayaba y chile.

Fabricio Valdivieso, coordinador del Departamento de Arqueología del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de El Salvador comentó:

Los primeros estudios sugieren que se trata de una comunidad del Periodo Clásico (250-900 d.C.), sepultada por la ceniza de un pequeño volcán localizado a no más de un kilómetro y medio del asentamiento. Sus cenizas habían dejado intacto el último capítulo de actividad humana en el área, hace más de mil 400 años. Joya de Cerén está compuesto por 14 estructuras, aunque los estudios con radar detectaron por lo menos una decena más, constituidas por casas habitación, cocinas, bodegas, talleres, temazcales y templos religiosos; también se lograron rescatar materiales perecederos como semillas, implementos de madera, cestos y recipientes de morro (roca). La información de este sitio ha sido revolucionaria para el conocimiento de la vida cotidiana del Período Clásico.


publicado el 11 de Octubre de 2008
texto: www.aztlanvirtual.com e INAH
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¿Mesoamérica o no Mesoamérica?

Quizás el concepto de Mesoamérica ha sido uno de los más discutidos en los últimos 65 años desde que el antropólogo alemán Paul Kirchoff lo acuñara. Jesús Jáuregui, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha señalado que:

hoy no tiene validez en virtud de que es un producto cultural del Estado mexicano y de que su creador, el antropólogo alemán Paul Kirchhoff, nunca ratificó la idea, la cual además dejó en un estado muy preliminar.

Sin duda esta es una visión polémica de la validez del término que el investigador sostuvo durante la celebración de la XX Feria del Libro de Antropología e Historia, realizada recientemente en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. Jesús Jáuregui afirma:

El crédito del concepto ni siquiera se le dio a Paul Kichhoff, sino a Wigberto Jiménez Moreno. A su vez, el geógrafo Keith Beavon, mediante artículos editados por el Instituto Panamericano de Geografía e Historia donde sesionaba la comisión que elaboró los estudios para Mesoamérica, intervino de inmediato en la difusión de esta idea. Si observamos el mapa trazado por Eduardo Noguera, a partir de los estudios de cerámica arqueológica, en 1932; éste coincide con el contorno de Mesoamérica (que va del centro de México a Costa Rica). Lo que necesitaban era que alguien le diera forma para justificar que existía como región cultural, y eso lo hizo Kirchhoff. Como parte del nuevo nacionalismo revolucionario, se incluyó un grupo de investigadores que estaban preocupados por esta imagen del indio. Es claro que muchas de las prácticas que hoy observamos y que suponemos autóctonas, son un invento de los años 30. Yo creo que la antropología mexicana puede sobrevivir hoy, sin el concepto Mesoamérica.

En www.aztlanvirtual.com creemos que el concepto de Mesoamérica está para quedarse y que quizás en otros conceptos sea más útil fomentar su revisión que hacerlo con el propio de Mesoamerica. El ceoncepto existe y por tanto quizás solo sea cuestión de redefinirlo. Jesús Jáuregui ahonda en la cuestión del término:

La Mesoamérica de 1943 es parte de un primer informe, el cual ni siquiera cumplía con los requisitos que esa misma comisión había establecido para publicar artículos en 1941. En el último párrafo, Kirchhoff aclaraba que era una versión provisional y que requería de críticas. Obviamente, se tomó tal cual, porque eso era lo que necesitaba la antropología mexicana. En 1944, Paul Kirchhoff quiso corregir la frontera norteña y ya no le dieron derecho hablar, sin embargo, en tres artículos escritos en español publicó lo que verdaderamente pensaba. Para él, una cosa eran los cazadores-recolectores del sur y del norte de América; y
otra, las sociedades agrícolas que estaban en la mitad del continente, divididas en agricultores superiores e inferiores. No hay Mesoamérica en su discurso. Inclusive, apuntaba que las civilizaciones americanas tuvieron sus primeros capítulos, en Asia.

publicado el 5 de Octubre de 2008
texto: http://www.aztlanvirtual.com/ e INAH
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