Entre 225 y 500 personas fueron necesarias en tiempos prehispánicos para su traslado

Las investigaciones alrededor del monolito de la Tlatecuhtli continuan y se van conociendo poco a poco. Ya sabemos que diferencia de lo ocurrido con la Piedra del Sol, la Coatlicue o la Coyolxauhqui, el monolito de la Tlaltecuhtli conservó sus colores originales, por lo cual este verano, cuando sea mostrada al público, podremos verla, casi de la misma manera que la vieron sus creadores.
Otro de los misterios acerca de este monolito es sobre la función del gran hueco central de la escultura. Ése será uno de los temas acerca del que los especialistas debatirán cuando la pieza se exhiba al público a mediados de año en el Museo del Templo Mayor. Recordemos que este monolito es la mayor talla jamás encontrada en la ciudad de México.
Leonardo López Luján comentó:
Otro de los misterios acerca de este monolito es sobre la función del gran hueco central de la escultura. Ése será uno de los temas acerca del que los especialistas debatirán cuando la pieza se exhiba al público a mediados de año en el Museo del Templo Mayor. Recordemos que este monolito es la mayor talla jamás encontrada en la ciudad de México.
Leonardo López Luján comentó:
Es de roca de origen volcánico extrusivo, obtenida por los mexicas en la misma cuenca de México, en específico de la formación Chiquihuite y, según deducen los especialistas, el traslado de la gran mole de 15 toneladas a Tenochtitlan fue realizado con los esfuerzos de 225 a 510 individuos. Si hacemos caso a lo señalado por algunas fuentes históricas acerca de los acontecimientos análogos, el bloque sin esculpir habría sido cubierto ritualmente con papel amate y sobre esta envoltura habrían derramado copal y hule derretidos, así como sangre de codornices sacrificadas para la ocasión. En medio de cantos placenteros, música, danza, escenificaciones cómicas y grandes voceríos, el bloque habría sido sacado de la cantera encima de un carretoncillo o vaso y tal vez ayudados en cierto momento por una balsa que lo llevaría a su destino final. Ya en la gran Tenochtitlan, la gran piedra fue colocada al pie del Templo Mayor para conferirle su forma divina.
| publicado el 23 de Marzo de 2010 texto: www.aztlanvirtual.com y La Jornada fotografía: La Jornada enlace permanente |

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