Diciembre de 2004
Que se tiene que rescribir la historia es algo que desde Aztlán, hemos manifestado muchas veces. También es cierto que debe existir cierta cautela a la hora de dar por sentado ciertos hechos y que como toda ciencia, la comunidad de Historiadores, Arqueólogos y Antropólogos, solo rescriben la Historia de la Humanidad ante la presencia de hechos contundentes y donde no cabe la menor duda. ¿Pero es realmente así?. El problema con la Historia y la Arqueología, es que los hechos comúnmente aceptados, no se basan, en muchos de los casos, ni de lejos, en hechos contundentes y donde no hay espacio para la duda. Muchas de las teorías aceptadas, se basan en fragmentos, suposiciones y pruebas endebles. Estos días hemos podido asistir a la presentación de unos datos contundentes y que no dejan la menor duda. Así que esperemos que con estos datos no haya problemas para rescribir la historia. Aunque las implicaciones que tienen, llega tan lejos, que se tardará mucho en rescribirla por completo. Me estoy refiriendo a la ciudad más antigua de América, Caral, en Perú. Contemporánea en el tiempo a la construcción de la pirámide escalonada de Saqqara en Egipto (año 2700 antes de nuestra era aproximadamente), ofrece sin duda, una perspectiva muy diferente de nuestra idea, hasta el momento, de cómo surgió la civilización en América. Por lo que parece ahora, mucho antes de lo que se creia hasta el momento. Fotografía de Sergio Anchi
