Mayo de 2005

Los restos arqueológicos son la principal forma de poder conocer el pasado de las civilizaciones que nos precedieron. En ellos podemos contemplar su grado de evolución en técnicas constructivas, arquitectónicas, en la elaboración de cerámica, o en el trabajo de la metalurgia, y de esta manera, poder establecer su evolución tecnológica y social. ¿Pero con esos datos podemos conocer su forma de pensar, de sentir, de vivir, de gobernar, de rezar?. La respuesta a esta pregunta la tenemos por ejemplo en Teotihuacan, donde nos falta muchos elementos todavía para comprender a dicha sociedad. Y el elemento esencial que lo impide es que no disponemos de registros escritos que nos hagan entender, como hablaban, como pensaban como se autodenominaban, cuales era sus ritos y sus mitos. El lenguaje, espejo del pensamiento humano, es uno de los materiales de estudio más preciados, para comprender el pasado. Es por ello que durante este mes inauguraremos una nueva sección en Aztlán, la del Glosario para almacenar y comprender las lenguas habladas de Mesoamérica.