Junio de 2005

Hace unos días recibimos a través de nuestro canal de Contacto con las personas que visitan nuestra web, un mensaje de una persona que se llama Manuel y que reside en México. Me informaba de un hecho, que lamentablemente se produce desde tiempos inmemoriales. El descubrimiento de restos arqueológicos de manera casual, y la impotencia de los vecinos para resguardar estos vestigios. Unas veces los traficantes de piezas prehispánicas, otras veces los propios vecinos, son los que se apropian de esos vestigios arqueológicos. Y eso en el mejor de los casos, porque la mayoría, son devoradas por la insaciable voluntad humana de construir y construir, haya lo que haya que destruir. Lamentablemente, Manuel no nos informó correctamente de su email, por lo que no hemos podido volver a contactar con él, pero desde aquí queremos agradecer a las personas que, como él, intentan proteger el patrimonio de México y de la Humanidad.