Julio de 2006

Un hecho está azotando la vida política y cultural de México estos días y no me refiero a las elecciones presidenciales. Hablamos de la propuesta para cambiar el modo por el cual se protege el patrimonio histórico de México. Hasta el momento ha sido el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) el que ha tenido la obligación y el deber de proteger el patrimonio histórico de México, que va desde las zonas y piezas arqueológicas prehispánicas hasta los edificios y monumentos posteriores a la conquista declarados patrimonio del país. Ahora el Senado de México, ha propuesto una nueva ley para que los municipios y estados participen en la administración de los bienes culturales conjuntamente con el INAH. La polémica se suscita debido a que una cosa son las buenas intenciones y otra la realidad. Y la realidad en México es una. Si el INAH ya tiene suficientes problemas en poder gestionar correctamente el patrimonio, compartir la responsabilidad con municipios y estados, se nos antoja más que complicado. De hecho el INAH ha denunciado muchas veces atropellos contra el patrimonio, atropellos que son cometidos impunemente por municipios y estados. Como hemos comentado, la realidad en México es una.