Agosto de 2006

Tradicionalmente hemos dedicado esta columna de Opinión del mes de Agosto para hacer balance de nuestro sitio web. Un sitio web que comenzó su andadura un Agosto de 2004. Pero las circunstancias, este año, nos obligan a cambiar de tema. Y es que existe y si no se actúa con firmeza y decisión, existirá durante mucho tiempo, un problema que afecta a la conservación de las zonas arqueológicas de México. Un problema que se descompone en dos partes.

La primera, la falta de conciencia existente en general por parte de las personas, de la importancia de conservar las zonas arqueológicas. Esta falta de conciencia sin duda viene dada por la segunda parte del problema. La falta de recursos por un lado y de interés por otro, que tienen las autoridades competentes por proteger, divulgar y promover esté patrimonio que a veces es visto más como un estorbo que como una fuente de riqueza económica y cultural. Si no se inculcan los valores de protección y conservación en las personas (residentes y turistas) difícilmente el pueblo podrá exigir a las autoridades que pongan medios y recursos para cumplir con su obligación de preservar las zonas arqueológicas. A finales de Julio recibíamos unas fotografías realizadas por Esteban Saavedra de México donde se demostraba el abandono de una zona arqueológica concreta; la de Teotenango, situada en el Estado de México.

Como podemos observar en estas fotografías, el abandono de la zona arqueológico es evidente y se ve reflejado en la destrucción completa de las explicaciones de la zona, en la posibilidad de dejar impunemente que los rebaños de ovejas campen a sus anchas por la zona o que las personas que visitan la zona jueguen a fútbol en ella. Como decimos hace falta dos acciones para evitar estas situaciones. La concienciación de los dirigentes políticos de que es necesario proteger el patrimonio a toda costa y de los beneficios que ello conlleva. Y por otra parte, concienciar al resto de la población de que proteger y conservar el patrimonio es conservar y proteger su cultura. Sin duda nos queda una larga marcha a todos para resolver estas situaciones.