El doctor Jaroslav Klokocník miembro del Instituto Astronómico de la Academia de Ciencias de la República Checa, que es uno de los impulsores de esta teoría conjuntamente con sus colegas Jan Kostelecký y František Vítek, nos ha permitido hacerle una serie de preguntas para conocer mejor ésta revolucionaria concepción de los Mayas.

Aztlán: ¿Cómo llegó a la conclusión de que los Mayas conocían la brújula?

Jaroslav Klokocník: “La hipótesis original es de Fuson y el descubrimiento de una piedra plana y rectangular que pudo ser parte de una brújula en San Lorenzo fue descrita por Carlson y Scinece (1975). František Vítek y yo mismo, con la ayuda de Jan Kostelecký acabamos de comprobar la hipótesis de Fuson gracias a nuevos datos paleomagnéticos y nuevas mediciones en varias zonas arqueológicas de México durante el año 2003 (la siguiente expedición para extender las mediciones está prevista para la primavera de 2005). La conclusión es: La hipótesis de Fuson puede aún competir con las otras hipótesis. La extraña orientación de algunas estructuras arqueológicas, puede ser explicada astronómicamente. De manera lógica surge la explicación más simple que consiste en considerar las posiciones extremas del sol (los solsticios), o la ascensión o la puesta de la Luna o de Venus en sus declinaciones máximas o mínimas, el paso por el cenit de varios objetos estelares, etc. La torre del Caracol y la pirámide de Quetzalcóatl, el interior de la tumba de Pakal, la estructura número 1 de Dzibilchaltun, el palacio del Gobernador en Uxmal, el complejo A en Uaxactun, etc. tienen de hecho este tipo de orientación astronómica. También aceptamos que en lugares montañosos, la orientación se realizara gracias al sol –en dirección a la puesta o la salida del sol en diferentes azimuts fueron usados para crear un calendario. ¿Pero qué hacer en los terrenos totalmente planos de Yucatán y durante los periodos de lluvias?. La brújula es una buena alternativa”.

Efectivamente, la idea de que los pueblos mesoamericanos conocían de alguna manera el magnetismo, es algo que hace tiempo se especula. Robert H. Fuson fue el primero que lanzó la idea en 1969, pero la teoría de que muchas de las edificaciones Mayas (construidas entre el año 200 y 1200 de nuestra era) se hubieran orientado usando la brújula era difícil de demostrar. Posteriormente en 1973 y durante las excavaciones realizadas por Coe en la zona arqueológica Olmeca de San Lorenzo, se encontró la ya citada piedra plana y rectangular formada de hematita y de la cual J.B. Carlson especuló que pudiera formar parte de una brújula. La datación mediante la técnica del carbono 14 de esta piedra es de entre los años 1000 y 1400 antes de nuestra era. De la misma manera que los Olmecas, la primera civilización Mesoamericana, legaron a los siguientes pueblos, muchas de sus tradiciones y de su cultura, también es posible que legaran a los Mayas el uso de la brújula.

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