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Pero las tropas militares del Imperio no podían lanzar un ataque todavía sobre la capital de señorío Mixteco. La táctica debía ser conquistar y apuntalar y así poco a poco proseguir la campaña contra el señorío de Tututepec. Una campaña que se prolongó durante todo el reinado de Motecuhzoma II sin dar los frutos esperados. Ya en el año 1511 se realizó un campaña durante la cual se capturó la ciudad Oaxaqueña de Tlaxiaco. Pero la ciudad de Tututepec seguía siendo libre.

En esto no difería demasiado en la política que habían seguido sus predecesores contra Huexotzinco-Tlaxcala, ya sea como táctica premeditada o por no poder ejecutar ninguna otra alternativa. En ambos casos se conquistó la periferia del señorío enemigo con la intención de ahogarlos en su propio núcleo. Pero tal y como pareció comprender Motecuhzoma II, esa táctica, al menos contra Huexotzinco-Tlaxcala, parecía no dar los resultados esperados ya que seguían siendo un enemigo muy incómodo. Posiblemente por lo hechos que se sucedieron después contra los Tlaxcaltecas, para Motecuhzoma II, está no era una táctica válida, si no más bien, la única alternativa posible en ese momento.

Si Tututepec era un objetivo prioritario para Motecuhzoma II, el territorio independiente de Yopitzinco, situado por encima del de Tututepec bordeando la costa del Pacífico también lo era. En él habitaban los fieros Yopis quienes tenían por dios principal al terrible Xipe Tótec, nuestro señor el desollado. Pero el resultado final en ambos señoríos fue el mismo. Nunca consiguió conquistar por completo ambos territorios, si bien la conquista de territorios periféricos permitía mantenerlos cada vez más aislados. Pero ese no era el resultado deseado por el emperador. Era más bien la consecuencia, no el objetivo.

Una actitud más drástica adoptó Motecuhzoma II con respecto al Imperio Tarasco. Esta actitud fue simplemente, no intentar en absoluto ninguna acción contra ellos. Es casi seguro que la penosa derrota sufrida por su tío Ahuítzotl le hizo ver que no debía exponerse a sufrir la misma humillación. Puesto que el reinado de Motecuhzoma II se vio inesperadamente interrumpido por la llegada de los conquistadores Españoles, nunca sabremos si con el paso del tiempo hubiera intentado alguna acción en este sentido, pero lo que sí sabemos es que entre el periodo que va desde su subida al poder hasta la llegada de los conquistadores, nada hizo por recortar el poder del Imperio Tarasco.

Aunque no queda constancia exacta de si fue Ahuítzot o Motecuhzoma II (Davies, 1973) el Imperio absorbió las localidades de Zimapan y Oxitipan. Nigel Davies cree que esta conquista se realizó para que sirviera de paraguas entre el Imperio de la Triple Alianza y el Imperio Tarasco. Si bien la absorción de Oxitipan sí puede tener esta finalidad, la de Zimapan parece obedecer más al intento de eliminar otro de los territorios independientes existentes, el de Metzitlan, cosa que no logró, aunque ciertamente lo redujo a su mínima expresión.

Más al norte se encontraban los territorios de la Gran Chichimeca. ¿Por qué nunca el Imperio se planteó su conquista?. Está claro que la economía de la Triple Alianza necesitaba sacar un rendimiento económico o político de las conquistas que realizaba, principalmente a través de los tributos que imponía a los pueblos subyugados o mediante el establecimiento de alianzas familiares. Puesto que el territorio Chichimeca estaba habitado principalmente por tribus nómadas, donde además no se conocían riquezas materiales, no había ninguna necesidad de conquistar dicho territorio ya que no iba a aportar ningún rendimiento al Imperio.

Si algo demuestra cuál era la actitud y el deseo de Motecuhzoma II en cuanto a la política territorial aquí comentada, son las conquistas que se produjeron en el territorio de la Costa del Golfo de México (Davies, 1973) donde una serie de ciudades que no habían podido ser conquistadas anteriormente fueron subyugadas al Imperio. Estás no opusieron demasiada resistencia a las tropas Imperiales y por tanto pudo cumplirse con la política de Motecuhzoma II. No dejar ningún territorio independiente dentro de los territorios del Imperio.


5. La Política de Motecuhzoma II sobre Huexotzingo-Tlaxcala

La grave derrota infligida al Imperio por los Tarascos en tiempos de Ahuítzotl seguramente hizo desistir a Motecuhzoma II de realizar campañas militares contra ellos. Sin embargo estaba decidido a acabar de una vez por todas con el señorío de Huexotzingo-Tlaxcala. A pesar de la precaria situación en que se encontraban debido al aislamiento en que habían quedado, rodeados por completo por territorios pertenecientes al Imperio de la Triple Alianza, seguían representando una seria amenaza a la hegemonía que pretendía implantar Motecuhzoma II ya que era el pueblo dominante en el cercano valle de Puebla-Tlaxcala. La tenaza existente sobre Huexotzingo-Tlaxcala era tan grande que no disponían de casi ningún bien suntuoso y ni siquiera de bienes que se consideraban imprescindibles para una vida digna en aquella época como el algodón o la sal (11) (Thomas 1993).

En el año 1504 se produjo un enfrentamiento entre Huexotzingo y Tlaxcala. Aunque ambos señoríos eran normalmente aliados, el clima bélico y la falta de recursos seguramente producía continuos tiras y aflojas entre ambos (12). Huexotzingo realizó una incursión en territorio Tlaxcalteca (Davies 1973).



11. La importancia de la sal en Mesoamérica fue enorme. No solo servía para mejorar el sabor de los productos consumidos si no que además permitía conservarlos, algo básico en un modelo de sociedad Imperialista donde el tributo era la base del sustento de la clase noble. Según recientes estudios del doctor Eduardo Williams, precisamente la sal fue uno de los factores que permitió la expansión del Imperio Tarasco.

12. Las alianzas en Mesoamérica entre gobiernos eran realmente débiles. No hay más que poner por caso el enfrentamiento entre México-Tenochtitlan y México-Tlatelolco que culmina con la conquista total por parte de los Tenochcas de la ciudad de los Tlatelolcas, ciudades y habitantes ambos pertenecientes al mismo pueblo que salió y peregrinó desde su lugar de origen aztlán.

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