Bajo pena de muerte, se les prohibía vestir cualquier prenda de algodón o prenda de calzado. Además durante un año se les prohibió entrar en los palacios reales. Al cabo de ese año, Motecuhzoma II les ordenó que volvieran a luchar contra Tlaxcala para recuperar su honor en batalla. La batalla efectivamente se produjo. El castigo a los militares no sirvió para derrotar a las tropas Tlaxcaltecas, aunque esta vez no sufrieron ninguna humillación militar. Más bien se volvió a la antigua situación de empate técnico.
Si el castigo a las tropas y la desunión con Huexotzingo no había servido para derrotar a las tropas Tlaxcaltecas, ¿qué haría falta para conseguirlo?. Motecuhzoma II estaba atravesando una importante crisis política. Sus planes de victoria y poder absoluto en los territorios del Imperio no se estaban cumpliendo. Aunque a su favor se pueda decir que había conseguido disminuir los focos de resistencia al mínimo posible.
En 1518 el pueblo de Huexotzingo regresó finalmente a su territorio. Tlaxcala y Huexotzingo habían llegado finalmente a un nuevo acuerdo de no agresión. Durante esos 3 años de ruptura diplomática y militar, las tropas del Imperio no habían conseguido derrotar a Tlaxcala. La mejor situación posible se había producido. Pero no había conducido a la victoria deseada. Ya sea por la incompetencia, desidia o la corrupción interna en los ejércitos o bien por causas tácticas, los Tlaxcaltecas habían demostrado una vez más, que al igual que el Imperio Tarasco, era un enemigo duro de roer.
Tras la ayuda prestada por Motecuhzoma a Huexotzingo, quizás éste previó que a partir de ese momento, Huexotzingo iba a convertirse en un fiel aliado. Pero la realidad fue otra. Huexotzingo se subyugó totalmente a Tlaxcala. Por tanto tras este conflicto, la situación había empeorado para Motecuhzoma II, ya que si bien, antes las continuas disputas entre ambos le podían hacer albergar alguna esperanza de una derrota final, la nueva situación suponía que la derrota de Huexotzingo-Tlaxcala iba a ser mucho más difícil a partir de esos momentos.
6. Conclusiones
Si comparamos el mapa de la extensión del Imperio Azteca en 1502 y en 1520 (ver versión pdf), podremos formular unas hipótesis sobre cuáles fueron los ejes sobre los que se sustentó la política geográfica y militar de Motecuhzoma II:
1. Las conquistas debían reportar un beneficio inmediato
La base económica del Imperio estaba basada principalmente en la obtención de tributos de las tierras subyugadas. Ese era el principal objetivo de las conquistas. De hecho, en los territorios que no se consideraban estratégicos, se acostumbraba a dejar en el poder a los gobernantes del territorio conquistado siempre y cuando éstos hubieran demostrado que aceptaban la nueva situación de tributarios al Imperio. En general, no se trataba de una política de conquista de territorios donde se fuera imponiendo un nuevo modelo social y político. Por el contrario se trataba de hacer que los nuevos territorios tributaran y ayudaran al Imperio cuando éste lo demandaba y en los términos que éste impusiera. Si observamos las conquistas realizadas por Motecuhzoma II, observamos que deja el Norte del territorio prácticamente tal como lo había dejado su antecesor Ahuítzotl. Dos motivos creo que están detrás de este hecho. La convicción de no querer enfrentarse directamente con las tropas del Imperio Tarasco tras la cruel derrota sufrida por Ahuítzotl era uno. Pero más al Norte del territorio Tarasco se encontraba el territorio de la Gran Chichimeca (15). Un basto territorio del cual decían proceder los Mexicas y que estaba asociado a la escasez, la pobreza y la incivilización. Por el contrario, el territorio Mesoamericano estaba asociado a la riqueza y a la alta cultura. Puesto que los Mexicas sospechaban que no había nada que obtener en ese territorio, no se molestaron lo más mínimo en conquistarlo, hecho que mejor que ninguno demuestra la primera hipóteis: “Las conquistas debían reportar un beneficio inmediato”. Los beneficios en cualquier caso no siempre se debían restringir a lo material. Los posibles beneficios políticos que se pudieran obtener al conquistar un territorio también eran válidos. Este es el caso del territorio de Huexotzingo-Tlaxcala que no era ciertamente interesante económicamente pero si geopolíticamente.
2. Se debía obtener a toda costa el control absoluto de todos los territorios enemigos que estaban incrustados dentro del Imperio
Motecuhzoma II pensaba con toda probabilidad, que era del todo incompatible tratar de ser el señor absoluto de toda la tierra conocida (o al menos de la que le interesaba y le reportaba beneficios) y a la vez tener territorios enemigos incrustados en su propio Imperio. Por tanto, su ahínco durante todo su mandato, fue acabar con estos señoríos independientes tan incómodos para él y para la supervivencia del Imperio. Cuando tuvo que realizar su primera campaña ritual antes de la coronación, dirigió sus tropas hacia los territorios no conquistados de Oaxaca. Sus predecesores en el trono habían utilizado esta campaña ritual para subyugar a territorios ya conquistados que aprovechaban la muerte del anterior Huey Tlahtoani para intentar rebelarse contra el Imperio. Siendo la primera campaña militar y a la vez un acto sagrado y ritual que servía, primero a efectos prácticos para conseguir prisioneros de guerra que serían sacrificados durante la ceremonia de coronación y segundo, como acto para demostrar que el nuevo emperador estaba capacitado para dirigir las tropas del Imperio, era mucho más fácil dirigir su ataque hacia un pequeño territorio sublevado que hacia territorios nunca conquistados. Pero Motecuhzoma II viró está política y atacó frontalmente un territorio no conquistado con anterioridad. Esta acción fue la anticipación de la política territorial que quería imponer. No se iba a ensanchar más el Imperio. Al menos de momento. La prioridad era conquistar los señoríos independientes que estaban incrustados dentro de los territorios Imperiales. Motecuhzoma II comprendió perfectamente que éstos representaban una gran amenaza para el Imperio pues en cualquier momento podían iniciar una guerra contra él y además, como sucedía muchas veces, podían suscitar rebeliones en los territorios circundantes. Sus acciones bélicas se concentraron principalmente en los tres grandes señoríos incrustados en el territorio Imperial: Tututepec, Yopitzinco y Huexotzinco-Tlaxcala. Aunque también lanzó campañas militares para acabar con el señorío de menor tamaño de Metzitlan.
15. Se conoce como La Gran Chichimeca al territorio que se extendía más allá de las fronteras septentrionales del Imperio Mexica y el Tarasco. Los Mexica lo llamaban de dos maneras distintas: Chichimecatlalli (la tierra de los Chichimecas) o Teotlalpan Tlacohcalco Mictlampa (campos espaciosos que están hacia el norte, lugar de la muerte)
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