El impresionante interior del templo contiene una banqueta tallada en la roca en forma de
herradura. Sobre ella se encuentran tres esculturas de piedra. En el centro la representación de la
piel de un jaguar y a los lados dos águilas. Sobre el suelo tallada en roca y mirando hacia la
entrada del templo, una escultura de un águila. Detrás de esta escultura se halla una oquedad
circular, la cual se considera que era un cuauhxicalli (recipiente para corazones).
Vista general de la Estructura I de la Zona Arqueológica de Malinalco. © 2007 Mario Gómez Molina
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La función exacta del templo sigue siendo desconocida aunque se han formulado varias hipótesis al respecto. Sin duda se trataba de un recinto exclusivo para la élite militar del ejército Tenochca, dentro del cual, se llevaba a cabo entre otras cosas, un complejo ritual que incluía ritos de iniciación. Estas prácticas rituales incluían el sangrado en distintas partes del cuerpo y cuya parte culminante consistía en la perforación del tabique nasal con una uña de águila o jaguar. Pero como veremos más adelante también pudo servir para la celebración de la fiesta más importante de la orden de los Guerreros Águila y Jaguar debido a la presencia de un cuauhxicalli que era usado para depositar el corazón de los sacrificados. No obstante, otras teorías lo sitúan como el lugar donde se envestían de poder los señores de Malinalco, ya que en toda Mesoamérica el trono en forma de jaguar era el símbolo sobre el cual se asentaba el poder y por lo tanto, la talla de jaguar en el interior del edificio puede estar representando dicho trono. De hecho, los Matlazincas tenían una larga tradición de un gobierno a tres que se pudo conservar durante la conquista Mexica y por eso sería lógico encontrar tres tronos tallados en el interior del templo. No obstante, el águila situada en el suelo y su cuauhxicalli hacen que esta teoría no pueda considerarse del todo completa.
Un dato interesante para lograr descifrar el cometido del templo es su orientación hacia el Sur de manera que al mediodía del Solsticio de Invierno un haz de luz procedente del Sol ilumina directamente el águila que se haya en el suelo.
Estructura III
Ésta estructura está compuesta por dos habitaciones: una semicircular y la otra rectangular. La habitación rectangular que era a la que primero se accedía al entrar en el edificio contiene una gran oquedad cuadrada en el suelo por lo cual se le ha relacionado de alguna manera con el Cuauhcalli y que posiblemente sirviera para realizar rituales relacionados con el fuego, puesto que las piedras que lo componen están completamente calcinadas. Alrededor de esta habitación se halla una banqueta adosada a sus paredes. En esta estructura se hallaron los restos de una pintura mural (hoy en día ya desaparecida) que, aunque parcialmente destruida, permitía observar una procesión de Guerreros Mexicas junto a un guerrero prisionero. La otra habitación en forma semicircular, contiene otra oquedad cuadrada en el suelo, la cual se halla totalmente calcinada, junto a tres piedras aplanadas que posiblemente sirvieran para situar en ellas objetos para la realización de rituales. Según algunas teorías, este edificio era el Tzinacalli (la casa donde se quema) y era utilizado en los ritos de incineración en cuerpo presente o en efigie, de los miembros de las órdenes militares de los Guerreros Águila y Jaguar que fallecían o caían prisioneros en la guerra.
Estructura VI
Ésta estructura tiene planta mixta cuadrada-semicircular y es de dimensiones pequeñas, por lo cual queda claro al menos, que se trata de una estructura que servía únicamente para fines rituales. Tiene una escalinata de cuatro peldaños limitada por alfardas. Tiene la misma planta que la Estructura V, aunque ésta última es más pequeña y tiene una orientación diferente. Según el arqueólogo José García Payón, el edificio se hallaba aún en construcción en el momento de la conquista de México.
