En cuanto a la función exacta del Cuauhcalli de Malinalco, Fray Diego Duran en su “Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme” nos cuenta, aunque refiriéndose a la ciudad de Mexico-Tenochtitlan, una de las funciones que pudo tener el Cuauhcalli de Malinalco, ya que en la capital de los Mexicas existía también un edificio que recibía esa misma denominación:
“Hubo en esta tierra una orden de caballeros que profesaban la milicia y hacían voto y promesa de morir en defensa de su patria (...) así la fiesta de los caballeros hijosdalgo hecha a honra de su dios, el sol, a la cual llamaban Nauholín que quiere decir cuarto movimiento, debajo del cual nombre la solemnizaban conforme a la calidad de las personas cuya fiesta era. Esta fiesta celebraban dos veces en el año.
(...) sacaban un indio de los presos en la guerra muy acompañado y cercado de gente ilustre: traía las piernas embijadas de una rayas blancas y la media cara de colorado pegado sobre los cabellos un plumaje blanco: traía en la mano un báculo muy galano con sus lazos y ataduras de cuero, insertas en él algunas plumas: en la otra mano traía una rodela con cinco copos de algodón, en ella traía puestas una carguilla en la cual traía plumas de águila y pedazos de almagre y pedazos de yeso y humo de tea y papeles rayados con hule. De todas estas niñerías hacían una carguilla, la cual sacaba aquel indio a cuestas y poníanle al pie de las gradas del templo y allí en voz alta que lo oyera toda la gente que presente estaba le decían: Señor lo que os suplicamos es que vayáis ante nuestro dios el Sol y que de nuestra parte le saludéis y le digáis que sus hijos y caballeros y principales que acá quedan, le suplican se acuerde de ellos y que desde allá los favorezca y que reciba este pequeño presente que le enviamos y dadle este báculo para que camine y esta rodela para su defensa con todo lo demás que lleváis en esa carguilla.
El indio oída la embajada, decía que le placía y soltábanlo y luego empezaba a subir por el templo arriba, subiendo muy poco a poco, haciéndolo tras cada escalón mucha demora. Estándose parado un rato, y en subiendo otro, parábase otro rato, según llevaba instrucción de lo que había de estar en cada escalón y también para denotar el curso del sol ir su poco a poco haciéndose su curso acá en la tierra y así trataba en subir aquellas gradas grande rato. En acabando que les acababa de subir íbase a la piedra que llamamos cuauhxicalli y subíase en ella, la cual dijimos tenia en medio las armas del sol. Puesto allí en voz alta, vuelta a la imagen del sol, que estaba colgada en la pieza, encima de aquel altar y de en cuanto en cuanto volviéndose al verdadero sol, decía su embajada.
En acabando de decir subían por las cuatro escaleras que dije tenía esta piedra, para subir a ella, cuatro ministros del sacrificio y quitahanle el báculo y la rodela y la carga que traía y a él lo tomaban de pies y manos y subía el principal pacificador con su cuchillo en la mano y degollábalo (...)”
Este acto ritual se celebraba cada año el día Nahui Ollin (cuatro movimiento) de cada periodo del calendario tonalpohualli (el calendario adivinatorio). Acto donde se sacrificaba a un guerrero prisionero, para que llevara el mensaje al Dios Sol, al Dios Huitzilopochtli.
En Malinalco fué hallado el famoso Tlapanhuehuetl que actualmente se halla en el Museo Nacional de Antropología de Toluca. Este instrumento musical, utilizado en los rituales Mexicas, tiene representadas escenas que, sin duda, aclaran aún más cuál era la finalidad de esta Zona Arqueológica. Presidiendo la escena, se halla un personaje dentro de un traje de águila ascendiendo hacia el Sol que representa precisamente el Sol en su ascensión o quizás a las almas de los guerreros muertos cuya función es precisamente acompañar al Sol en su ascenso. Esta figura está acompañada a ambos lados por un águila y un jaguar armados para la guerra y que sin duda representan a miembros de las órdenes militares que llevan su nombre. En la parte opuesta se ve la fecha Nahui Ollin. Toda la representación está envuelta en signos que hacen referencia a la guerra. Por lo tanto no queda duda de que el Tlapanhuehuetl era usado en Malinalco en la fecha Nahui Ollin, fecha en la que se celebraba el sacrificio de un guerrero prisionero para que llevara un mensaje al Dios Sol Huitzilopochtli.
Reproducción del Tlapanhuehuetl de Malinalco que se puede observar en el Museo Universitario Dr. Luis Mario Schneider. En primer plano se puede obervar la fecha Nahui Ollim. © 2007 Alba Márquez Velasco para aztlán > www.aztlanvirtual.com
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