Una de las pocas personas que está investigando a fondo este tema, es el arqueólogo Edgar Ariel Rosales, quien precisamente recibió durante la realización de la cuarta mesa redonda de Teotihuacan (realizada en el año 2005) el primer premio correspondiente a investigadores menores de 30 años, por un trabajo titulado “La mica: usos y distribución de un recurso alóctono en Teotihuacan”. Edgar Ariel nos ha permitido hacerle algunas preguntas para intentar desvelar algo más sobre la mica en Teotihuacan.
aztlan: En las excavaciones efectuadas en Teotihuacan se ha encontrado una gran cantidad de mica. ¿Se conoce para qué se usaba?
Edgar Ariel Rosales: En algunos casos, sí. La primera función que tuvo la mica en Teotihuacan fue la decorativa. Se ha constatado que se incrustaban pequeñas láminas dentro de ciertas aplicaciones de los famosos incensarios tipo teatro. En 1985, Carlos Múnera describió un taller especializado en la producción de este tipo cerámico Teotihuacano, justo en un sector exterior de La Ciudadela. Con mica también se decoraban las fachadas de algunas de las principales estructuras del centro cívico-ceremonial. Por ejemplo, durante la liberación del Palacio del Quetzalpapalotl en 1964, Jorge Acosta registró unos discos todavía adheridos a un muro decorado con grecas y otras formas geométricas pintadas. En aquellos años, cientos de láminas aparecieron en los rellenos que cubrían parte de los cuerpos de las Pirámides del Sol y de la Luna, y de otros edificios vecinos. Varias tenían sobre su superficie restos de un aglutinante orgánico. Lamentablemente, muchas no fueron debidamente tratadas y se perdieron. Respecto a una función simbólica-funeraria, para varios arqueólogos ésta les resulta bastante evidente cuando aparece mica como parte de las ofrendas o entierros que registran. Sin embargo, casi ninguno propone cual sería el significado de su presencia en esos contextos. Alguna vez Laurette Séjourné destacó que además de los adornos geométricos y fitomorfos, eran visibles laminillas micáreas revueltas con restos de obsidiana, pizarra, conchas y otros materiales que se quemaron juntos, tal vez como parte de un ritual que se efectuaba en los conjuntos de alto estatus, como Zacuala o Tetitla. El aspecto centelleante de la mica y su resistencia a las altas temperaturas la asocian comúnmente a la acción de un fuego inextinguible. Todavía hay mucho que investigar sobre los usos de la mica en el México prehispánico, pues al menos en otras partes del mundo fue empleada desde hace siglos en la elaboración de invernaderos, cosméticos, medicamentos y muchas cosas más.
Seguramente, para intentar conocer el uso y significado de la mica en Teotihuacan, deberíamos remontarnos a los más antiguos registros arqueológicos que se han descubierto de este material, pertenecientes a las sociedades que antecedieron o compartieron influencias con los Olmecas. Durante el período pre-Olmeca en el área del Soconusco (que comprende la mitad sureste de la costa de Chiapas y la parte adyacente de Guatemala) y concretamente en la zona de Mazatán, se localizaron lo que probablemente sean los primeros signos de utilización de bienes exóticos en Mesoamérica, pertenecientes en la cronología local a la Fase Locona, que comprende los años 1.700 y 1.550 antes de nuestra era. Entre las piezas halladas como ofrendas rituales en los entierros, se encuentran espejos hechos de mica, que seguramente fueron utilizados como adornos en sombreros o en pectorales, lo cual parece sugerir ya, la existencia de rangos sociales claramente diferenciados. Pero además pone de manifiesto, la creación temprana de redes de intercambio, puesto que ese mica provenía de la región de Oaxaca. Placas de mica de la misma procedencia, se han hallado también en la zona de Lomerio, en el estado de Guerrero, datadas más o menos en esas mismas fechas.
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