aztlan: Quizás el Templo de la Mica es el lugar de Teotihuacan más famoso donde se puede observar este mineral, aunque probablemente debieron existir muchos otros lugares como ese. ¿Para qué se colocó la mica en el suelo de ese Templo?
Edgar Ariel Rosales: Definitivamente el Grupo Viking o el “Templo de la Mica” , como lo llama Peter Tompkins en su libro “Mysteries of the Mexican Pyramids”, es hasta hoy el punto de Teotihuacan donde se hallan las placas más grandes. Pero no creo que existieran tantos lugares como ese, ya que la mica tenía propiedades tan singulares para los Teotihuacanos, que debió haber sido concentrada en lugares estratégicos administrados por una élite gobernante. Por otra parte, durante largo tiempo se ha pensado que la mica colocada sobre el suelo del “Templo” forma un “piso”. Esta idea se popularizó a partir de las descripciones de Pedro Armillas, quién liberó este contexto en 1942. Sin embargo, cabe señalar que ninguna placa de mica, por más gruesa que sea, puede soportar el tránsito de un individuo sin sufrir graves daños. Así que no podría ser un piso de mica, pues las placas no se encontraron adheridas al suelo, sino sólo colocadas una sobre otra. De manera que yo creo que se trata de una valiosa concentración de materia prima. Además, por las características arquitectónicas que presenta el lugar donde están, todas las placas fueron depositadas en un patio “interior”, como si fuera un almacén al que pocos podían acceder. Donde sí hay evidencia de posibles “pisos” o “mosaicos” de mica es en otros conjuntos arquitectónicos céntricos, como es el caso del Complejo Xalla. Allí las láminas sí están adheridas con aglutinante a algunos pisos de fino acabado, yo creo, con propósitos rituales que seguimos estudiando. Aún antes del inicio del Proyecto “Teotihuacan: élite y gobierno” de la Doctora Linda Manzanilla, desde la superficie ya se percibía una abundante concentración de mica en este cuadrángulo de la ciudad. En breve esperamos ver publicados los resultados obtenidos después del análisis de toda esa mica.
Fue sin duda Pedro Armillas el impulsor del conocimiento del uso de la mica en Teotihuacan ya que en su artículo “Exploraciones Recientes en Teotihuacan, México” explica con detalle el descubrimiento de los pisos de mica durante sus exploraciones en el Grupo Viking y se pregunta abiertamente para que sirvieron:
“Un descubrimiento muy sorprendente se hizo durante la exploración de 1942. En un patio interior del edificio, debajo de un piso y una capa de grava de 20 cms. de espesor se encontró una capa de láminas de mica en toda la extensión del patio mencionado (...) Un corte practicado en un ángulo mostró que existen dos capas semejantes superpuestas, separadas por otra de tierra de 6 cms. de espesor. El grueso de cada uno de las capas de mica es igualmente de 6 cms (...) ¿Para qué sirvieron esas enormes capas de mica? la delicadez del material hace muy dudoso que hubieran servido como piso transitable antes de ser recubiertas.”
Corte del piso de mica tal como se halló originalmente, donde se percibe claramente la superposición de las capas de mica y que están no se hallaban pegadas al piso. (Fotografía aparecida en el artículo original de Pedro Armillas “Exploraciones Recientes en Teotihuacan, México” en Cuadernos Americanos)
aztlan: La obtención y distribución de minerales fue uno de los aspectos que seguramente hizo poderosa a Teotihuacan. ¿Es el caso de la mica?
Edgar Ariel Rosales: La evidencia arqueológica así lo indica. Tomemos en cuenta que Teotihuacan, localmente tenía fácil acceso a un importantísimo recurso mineral para el desarrollo de las sociedades mesoamericanas: la obsidiana. Pero además, en su región de influencia contaba con buenas cantidades de otros materiales pétreos esenciales para la elaboración de bienes utilitarios y la construcción, como basaltos, tezontles o areniscas. Como impresionante centro de producción artesanal, sus habitantes pronto alcanzaron a dominar el nivel de especialización requerido para experimentar con nuevas materias primas no presentes en su entorno natural. Éste fue el caso de la mica, que como la jadeíta, sólo estaba disponible más allá de sus áreas circunvecinas. La mica fue un mineral tan profusamente empleado por el estado Teotihuacano, que ahora considero indispensable profundizar más en el papel que jugó en la cosmovisión de esa cultura. Con frecuencia aparece en contextos rituales, funerarios, de uso y consumo en instancias políticas, etc. Definitivamente debió de haber formado parte de la lista de bienes suntuarios que recorrieron largas distancias y que sólo un estado tan complejo como el Teotihuacano pudo haber controlado por años.
El Templo de la Mica en Teotihuacan fue utilizado seguramente como un antiguo almacén de placas de mica para su posterior distribución a los talleres que la utilizaban. © 2008 Mario Gómez Molina
Recientemente un equipo de la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, ha analizado la pintura aplicada al estuco del templo Rosalila en la ciudad Maya de Copán. Éste templo fue sepultado bajo una pirámide que se construyó cinco siglos después por lo cual se encuentra en muy buen estado de conservación. Gracias a la aplicación de una nueva técnica para analizar los componentes de la pintura, se ha podido determinar que se aplicó mica a la pintura que decoraba el estuco del templo, para que éste brillara y resplandeciera bajo el sol de la selva. Además se ha podido determinar que de las 15 o 20 veces que el templo fue repintado, solo en algunas ocasiones se utilizó la mica, lo cual evidencia que en esas ocasiones especiales, la utilización de la mica en la pintura pudo tener alguna connotación especial. La mica usada se debió de importar de Guatemala, que es la fuente de mica más cercana, por lo cual los Mayas de Copán establecieron algún tipo de comercio con otros Mayas para poder conseguir ese preciado material. Se conocen las vinculaciones existentes entre Copán y Teotihuacan, por lo cual cabe preguntarse si en Teotihuacan se empleó la mica para este mismo fin. Y parece ser que sí. Laurette Sejouné en su libro “Teotihuacan. Ciudad de los Toltecas” describe el aspecto y composición de la pintura mural en Teotihuacan:
“Lo primero que llama la atención del arqueólogo, entre los escombros multicolores, es la costumbre de pintar todos los muros al fresco; a veces comprueba con estupefacción el perfecto estado en que se encuentran, pues a la dificultad de conservar vivos los colores se agrega la fragilidad del mortero del que están hechos, que se desmorona al menor contacto. Su sorpresa y su aprensión se intensifican frente a una pintura que se encuentra aún adherida a la pared y cuyo tamaño le permite apreciar una composición entera: sobre un fondo invariablemente rojo aparecen esplendorosos motivos limitados por un trazo negro, de una contextura brillante y compacta como la de la cerámica. Ya sean minerales o vegetales, los colores están aplicados sobre un estuco en cuya composición entran la mica y el alabastro en polvo.” (“Teotihuacan. Capital de los Toltecas”. Laurette Sejourné. 1994)
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