aztlan: Mientras que el estudio de materiales como la jadeita o la obsidiana han recibido una gran atención por parte de la comunidad científica, parece que el de la mica no es así, ya que las referencias son verdaderamente escasas y difíciles de encontrar. ¿Cuál cree que es el motivo de este olvido generalizado hacia la mica?
Edgar Ariel Rosales: Podría pensarse que el motivo es una falta de conocimiento sobre sus propiedades como mineral en la naturaleza y como material arqueológico. Sin embargo, la mica es fácil de reconocer a simple vista hasta por los investigadores menos familiarizados con este mineral. Incluso las contadísimas referencias históricas del siglo XVI que la describen, como el Códice Florentino, subrayan lo atrayente que resultó a los ojos tanto de los pueblos indígenas como de los colonizadores. El motivo real que yo creo ha relegado a la mica al olvido casi absoluto es, que como material nunca le ha sido asignado un papel protagonista en la historia de la civilización. No sólo su fragilidad física impide en muchas ocasiones que lleguen antiguas piezas de mica completas a nuestras manos, sino que a este mineral tampoco se le considera la clase de indicador cronológico ni estilístico que buscan los arqueólogos, los antropólogos o los historiadores del arte para realizar sus estudios en torno al desarrollo de las sociedades humanas. Lo único que de vez en cuando se recuerda sobre este mineral es la circulación que tuvo por algunas redes de intercambio del mundo antiguo. Con ello cito a Phil Weigand en cuanto a las diferencias que explica entre las estructuras de comercio y las redes de intercambio. Las primeras son llamadas ‘estructuras’ precisamente porque permanecen más allá de la duración de ciertos sistemas. Este es el caso de la obsidiana y la jadeita, materiales que se “incrustaron” como productos de popularidad perdurable a lo largo de distintas etapas del desarrollo mesoamericano, desde el Arqueolítico hasta el Posclásico, y aún después de la conquista. Contrario a estos ejemplos, los actuales datos que sigo analizando indican que la mica más bien, coadyuvó en el establecimiento de ‘redes’ o arreglos de intercambio particulares que surgieron entre algunos grupos del Preclásico medio, y que se apagaron con los ciclos de vida de determinadas formas de los participantes. Por lo menos, así es como lo ilustra el surgimiento, desarrollo y colapso de Monte Albán y Teotihuacan, dos grandes centros urbanos del Clásico.
Esa parece la conclusión lógica al uso de la mica en Mesoamérica. Durante el Clásico, su uso, aunque restringido, parece promovido por Teotihuacan, ya que en su metrópolis y en sus áreas de influencia, es donde se han hallado la mayor parte de los restos de mica. Parece que siempre estuvo controlada por el Estado o al menos por los estamentos gobernantes. Y al igual que una buena parte de la cultura desarrollada en Teotihuacan desaparece tras su colapso, el uso de la mica parece desvanecerse en el tiempo junto con la caída de la gran metrópolis. En cualquier caso, parece que nos queda un largo camino todavía para llegar a conocer la dinámica de su uso y el significado exacto que se le dio. En esa labor se encuentra Edgar Ariel Rosales, a quien le agradecemos profundamente su amabilidad por haber contestado a nuestras preguntas y a contribuir con su pasión, a desvelar, casi en solitario, los misterios que aun acompañan a este refulgente mineral.
Nota: La opiniones vertidas en este artículo intentan profundizar o ampliar el contenido de la entrevista pero pertenecen por completo al autor y no al entrevistado.
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Enlaces Relacionados:
aztlán > entrevistas: “Entrevista con el Doctor Arturo Menchaca, Director del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México: ‘La Física Encuentra a la Arqueología en Teotihuacan”.
aztlán > noticias: “Los Mayas usaron la mica para hacer resplandecer sus templos”
“Raman microscopic investigation of paint samples from the Rosalila building, Copan, Honduras”. Rosemary Goodall en Journal of Raman Spectroscopy
“El Simbolismo de los Incensarios y la Organización Estatal en Teotihuacán”
Créditos de las fotografías:
Todas las fotografías son propiedad de Mario Gómez Molina y Alba I. Máquez Velasco. (C) 2008 Mario Gómez Molina y Alba I. Márquez Velasco
Autor del texto:
(C) 2008 Mario Gómez Molina. Derechos exclusivos de edición aztlán > www.aztlanvirtual.com
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