El Eclipse de Quetzalcoatl


Mario Gómez Molina
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Cuando en el año 1502 Motecuhzoma Xocoyotzin sube al trono de Mexico-Tenochtitlan y se convierte en su noveno Huey Tlahtoani, seguramente pocos se podían imaginar el cambio de rumbo que imprimiría durante su reinado a la política militar y social Tenochca. Pero además de dar un giro de 180º en los aspectos sociales y militares respecto a las políticas de sus antecesores, Motecuhzoma Xocoyotzin acomete un cambio si cabe más importante: inicia unas reformas de carácter religioso. En todas y cada una de estas, se puede comprobar que hay unos mismos objetivos:

1. Terminar con la Triple Alianza
2. Acumular en una sola persona todo el poder
3. Crear el Imperio Tenochca

Sin duda, para conseguir estos tres objetivos, la religión oficial debería jugar un papel de importancia capital y ser un pilar sobre el que apoyarse para llevarlos a la práctica. En palabras de Alfredo López Austín y Leonardo López Lujan:
Los mexicas y sus contemporáneos imaginaban que la complejidad de su entorno se debía a la multiplicidad de los dioses, pues estos eran la causa oculta de los fenómenos.
Efectivamente, en la mentalidad del pueblo Mexica, eran los dioses quienes en realidad regían la vida y la muerte de las personas y por lo tanto los designios de los dioses debían ser cumplidos para intentar no soliviantarlos. Además, el periodo Posclásico en Mesoamérica, especialmente durante el apogeo Mexica, se caracteriza por una exacerbada importancia del ritual religioso colectivo promocionado por el poder ya sea este a nivel de calpulli, de colectivo profesional o de estado.