2. El Calendario maya
Para poder entender el método empleado por los mayas para realizar sus profecías, es necesario comprender cómo éstos medían el tiempo. Todos los pueblos Mesoamericanos compartieron un calendario común que probablemente es ideado por los olmecas y está basado en dos ciclos distintos combinados entre sí. El ciclo solar de 365 días (llamado en Maya Haab) y un ciclo de 260 días (llamado Tzolkin), los cuales combinados dan un periodo de 18.980 días o lo que es lo mismo, un período de 52 años que algunos autores denominan el siglo mesoamericano.
Este sistema de cuenta obliga a que una vez transcurridos esos 52 años, el conteo del tiempo vuelva a comenzar y se deba denominar a los días con el mismo nombre que tuvieron 52 años antes, lo que sin duda pone de manifiesto la visión cíclica del tiempo en su cosmovisión. El claro inconveniente de este calendario, es que la citación de una fecha concreta no indica a cuál de los ciclos de 52 años puede estar haciendo referencia, lo cual no debió importar mucho a la mayoría de los antiguos habitantes de Mesoamérica. pues creían en la repetición de los ciclos una y otra vez. Pero ese sistema resulta a la larga poco práctico. Si en la actualidad usáramos ese sistema calendárico, leeríamos cosas como que la primera guerra mundial comenzó en el año 25 y que la segunda guerra mundial comenzó en el año 15. Puesto que no se registraba a qué periodo de los 52 años correspondía una fecha, al finalizar cada ciclo se perdía por completo la noción del momento exacto en el tiempo en que algo sucedió.
Ya en la época epi-olmeca, concretamente en Chiapa de Corzo (en el estado de Chiapas) y en Tres Zapotes (en el sur de Veracruz), se erigieron estelas con las primeras inscripciones de la cuenta larga que después usarían ampliamente los mayas pero que no inventaron(2). Estos pueblos anteriores a los mayas, debieron comprender la necesidad de registrar un día en concreto y diferenciarlo de cualquier otro y por ello crearon la cuenta larga, la cual consistía en tener una fecha de inicio a partir de la cual comenzar a contar los días, sin posibilidad de repetir una misma fecha hasta que transcurrieran 5.125,366 años. Esta cuenta larga se compone de cinco cifras que marcan los días (kin), los meses (uinales, 20 kines), los años (tunes, 360 días o 18x20 kines), los katunes (7.200 kines, algo menos de 20 años o 20x360 tunes) y los baktunes (144.000 kines, un poco menos de 400 años o 20x7.200 katunes) que han transcurridos desde la fecha inicial del conteo del tiempo, o lo que es lo mismo, desde la fecha cero. Así por ejemplo, en la Estela C de Tres Zapotes podemos leer la fecha en cuanta larga: 7.16.6.16.18. ¿Cómo podemos interpretar esta fecha? Se trata de un sistema posicional al igual que nuestra manera de representar los números. De esta manera tenemos que:
7.16.6.16.18 = (7x144.000) + (16x7.200) + (6x360) + (16x20) + (18x1) = 1.125.698 días desde el inicio de la cuenta larga el 13 de Agosto de 3.114 a.C. o lo que es lo mismo, el 3 de Septiembre del año 32 a.C. (según la correlación GMT para convertir una fecha del calendario maya en nuestro calendario gregoriano).
Pero éstos no eran los únicos calendarios utilizados por los mayas. Como ya hemos comentado, los mayas fueron capaces de llevar hasta la máxima expresión aquellos temas que más les preocupaban, ya sea por cuestiones religiosas o políticas. Para registrar una fecha en que ocurrió un evento con total precisión y a la vez eliminar cualquier ambigüedad posible (generalmente eventos dinásticos como el matrimonio, la subida al poder, la muerte o la victoria en batallas), utilizaron hasta 5 calendarios entrecruzados. De hecho, en algunos registros mayas ¡las dos terceras partes corresponden a la fecha y únicamente un tercio al acontecimiento!
2. “The Olmecs. America’s First Civilization”. Richard A. Diehl. 2004. Pag 185
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