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En el códice Telleriano Remensis se puede apreciar cómo se representaba a los Chichimecas: vestidos con pieles de animales y siempre con su arco y su flecha.



El 8 de Septiembre de 1546, un grupo de españoles encabezados por el capitán Juan de Tolosa, descubren una inmensa mina de plata al Norte de lo que por entonces era el territorio de la Nueva Galicia, fundando la ciudad más septentrional en aquellos momentos: Zacatecas. Las necesidades de los nuevos colonos en una ciudad alejada por completo de los territorios del Virreinato, obligó a enfrentarse con los grupos de Chichimecas Zacatecos que habitaban la región, para robarles el alimento o para convertirlos en esclavos que trabajaran en las minas. La ciudad de Zacatecas pronto creció desorbitadamente, atrayendo a grandes cantidades de personas deseosas de enriquecerse rápidamente gracias a la plata.

Ese crecimiento desmesurado empeoró aún más la relación entre los Españoles y los Zacatecos, que incapaces de atacar la ya por entonces gran ciudad, comenzaron a asaltar a las carretas que realizaban la ruta de México-Zacatecas al enterarse de lo apetecible de su cargamento (alimentos y vestidos) y de lo fácil que era para ellos obtener el botín y eliminar a los incómodos intrusos de su histórico territorio. Tal fue el éxito obtenido, que pronto no solo los Zacatecos atacaban a los transeúntes de esta ruta, sino que las demás naciones Chichimecas comenzaron a realizar asaltos en sus territorios. La efectividad de estas acciones eran tan grandes que la situación dio un salto cualitativo cuando en el año 1551, los Guamar (que habitaban el territorio del actual estado de Guanajuato) atacaron el pequeño poblado de San Miguel. En el ataque murieron catorce o quince personas y de inmediato la población se despobló por completo. Había comenzado la Guerra Chichimeca.

La expansión por el territorio del Norte de México que contenía la mayor riqueza en plata nunca antes conocida, ofrecía sin embargo una perspectiva cada vez más peligrosa. Los ataques a ciudades y al tráfico de sus caminos estaba poniendo en peligro la tarea colonizadora. ¿Era el momento de una segunda gran conquista?. Sin duda hubo quien lo propuso, pero los Virreyes de la Nueva España, optaron al principio por una estrategia diferente: aumentar las poblaciones en esa zona y proteger el tráfico de sus rutas. Nuevas ciudades comenzaron a construirse así como lugares de protección en los caminos (los llamados presidios). Pero esta táctica no sirvió de nada. La intensificación en los ataques de los Chichimecas fue tal, que los alimentos llegaron a escasear a tal grado, que en Zacatecas en el año 1561, el precio de la harina y del vino llegó a cuadriplicar su precio habitual. El lucro de los asaltos era tan grande, que a los Chichimecas se les unieron grupos de esclavos negros que habían conseguido huir de su esclavitud.

¿Por qué fue tan efectiva la conquista del Imperio de la Triple Alianza por Hernán Cortés y en cambio tan desastrosa la conquista del Norte de México?. Para comenzar, no existían prácticamente grupos sedentarios, donde una conquista de la ciudad provoca automáticamente la conquista de sus habitantes y de su territorio como sucedió con Mexico-Tenochtitlan. Por otra parte, tampoco tenía sentido la evangelización o lo que es lo mismo, la conquista espiritual de los Chichimecas, ya que al no contar con un lugar estable de residencia, la construcción de una misión únicamente podía atraer a pequeños grupos de indígenas. Así que parecía que la única posibilidad existente era una cruenta y larga lucha contra los Chichimecas. Parecía que la diplomacia utilizada por Hernán Cortés para conquistar a los Mexicas, aquí no tenía cabida.

La situación se degradó poco a poco y el gobierno de la Nueva España perdió el control de la situación. Los capitanes que tenían como misión salvaguardar el tráfico en la ruta México-Zacatecas, no lo hacían si antes los transeúntes de la ruta de la plata no realizaban un pago por sus servicios, lo cual permitió lucrarse sobremanera a estos capitanes y de paso corromper el sistema desde dentro. De hecho las personas encargadas de proteger los caminos y las ciudades eran sin duda las menos interesadas en el fin del conflicto. Las arcas del virreinato iban menguando poco a poco, ya que se tenían que contratar a más capitanes y soldados para evitar los asaltos y ataques de los Chichimecas. Las quejas al gobierno eran cada vez más airadas, pero el aparato político era incapaz de reaccionar a la situación.

En el año 1589, el nuevo virrey Marqués de Villamanrique, dio un inteligente vuelco a la situación. Se dio cuenta que los Chichimecas se habían acostumbrado tanto a los objetos que robaban y saqueaban, como la carne de ternera y los vestidos, que decidió entrevistarse con ellos y ofrecérselos de manera gratuita a cambio de la paz. El sistema funcionó y de manera casi milagrosa la paz comprada fue la única solución posible a una Guerra que ya duraba 40 años. De hecho fue tan efectivo, que destruyo cualquier vestigio de la antigua cultura Chichimeca, sus lenguas desaparecieron y con ellas, sus memorias y sus costumbres, absorbidas por el modelo de vida Novohispano. Al finalizar el Siglo XVI se había consumado la segunda conquista de México.


Bibliografía:
García Martínez, Bernardo: “La Guerra Chichimeca y la Paz Comprada”. Arqueología Mexicana. Volumen IX. Número 51. México D.F.

Powell, Philip W. (1996): “La Guerra Chichimeca (1550-1600)”. Fondo de Cultura Económica. México D.F.

Thomas, Hugh (2000): “La Conquista de México”. Editorial Planeta. México D.F.


Autor del texto:
(C) 2010 Mario Gómez Molina. Derechos exclusivos de edición www.aztlanvirtual.com. Publicado originalmente en la web www.elviajedeargos.com en 2008





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Fecha de Publicación: 21 de Enero de 2010