Sacrificio. La muerte ritual entre los mexicas


Mario Gómez Molina
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En este mes matavan muchos niños; sacrificávanlos en muchos lugares en las cumbres de los montes, sacándoles los coraçones a honra de los dioses del agua, para que les diesen agua o lluvia (…) También en este mes matavan muchos cativos a honra de los mismos dioses del agua. Acuchillávanlos primero, peleando con ellos atados sobre una piedra como muela de molino, y desque los derrocavan a cuchilladas, llevávanlos a sacar el coraçon al templo que se llamaba Yopico.
Fray Bernardino de Sahagún. “Historia General de las Cosas de la Nueva España”


Introducción

Cuando las tropas de Hernán Cortés pisaron por primera vez las costas de Yucatán, no pudieron más que horrorizarse ante el descubrimiento de los sacrificios humanos. Cortés se apresuró a informar de este hecho a Carlos V en su primera carta de relación:
Y tienen otra cosa horrible y abominable y digna de ser punida que hasta hoy no habíamos visto en ninguna parte, y es que todas las veces que alguna cosa quieren pedir a sus ídolos para que más aceptasen su petición, toman muchas niñas y niños y aun hombres y mujeres de mayor edad, y en presencia de aquellos ídolos los abren vivos por los pechos y les sacan el corazón y las entrañas, y queman las dichas entrañas y corazones delante de los ídolos, y ofreciéndoles en sacrificio aquel humo. Esto habemos visto algunos de nosotros, y los que lo han visto dicen que es la más cruda y espantosa cosa de ver que jamás han visto.(1)
La eliminación del sacrificio humano practicado por los habitantes de Mesoamérica fue rápidamente adoptada por Cortés como justificación suficiente para la conquista militar y espiritual de esas tierras. Durante su primer viaje desde las costas de Veracruz a la capital del imperio Mexica, trató de eliminar esta práctica por todas las ciudades por las que pasaba, pero no siempre los resultados fueron los esperados por él:
En todos los sitios que Cortés recorrió en su viaje de la costa de Veracruz a México fue tratando de convertir a los caciques a su religión y de persuadirlos de que no continuaran con la práctica del sacrificio humano. Muchos lo aceptaron en apariencia, pero tan pronto desaparecían de su vista los españoles volvían a la práctica de sus antiguos ritos. Varios pueblos se rehusaron de plano a dejar sus dioses y sus ritos.(2)
Esta actitud denota sin duda, el gran arraigo de la práctica del sacrificio humano y la suma importancia que le concedían sus habitantes. De hecho los aliados de Cortés, los tlaxcaltecas, durante el sitio de Mexico-Tenochtitlan, sacrificaron a millares de habitantes de la ciudad sin que los españoles pudieran hacer nada al respecto:
y como la gente de la ciudad se salía a nosotros, yo había proveído que por todas las calles estuviesen españoles para estorbar que nuestros amigos no matasen a aquellos tristes que salían, que eran sin cuento. Y también dije a todos los capitanes de nuestros amigos que en ninguna manera consintiesen matar a los que salía; y no se pudo tanto estorbar, como eran tantos, que aquel día no mataron y sacrificaron más de quince mil ánimas.(3)




1. Primera carta de relación de Hernán Cortés a Carlos V, fechada el día 10 de Julio de 1519. “Cartas de Relación”. Hernán Cortés. 2005. Página 26.

2. “El Sacrificio Humano entre los Mexicas”. Yolotl González Torres. 2006. Página 75.

3. Tercera carta de relación de Hernán Cortés a Carlos V, fechada el día 15 de Mayo de 1522. “Cartas de Relación”. Hernán Cortés. 2005. Página 204.


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